El domingo hubo una marcha grande en Brasil. En varias ciudades del país se movilizaron opositores. Los medios amigos hablan de un millón y medio de manifestantes.

Luego, Dilma Rousseff llamó a una reunión en el Palacio del Planalto a su vicepresidente, Michel Temer, y a nueve ministros de su gabinete para analizar un paquete de medidas que anunciará esta semana. En el ojo de la tormenta se encuentran denuncias por hechos de corrupción en la estatal Petrobras y una economía que no está en su mejor momento.

La presidenta fue reelecta a finales de 2014 y asumió su segundo mandato el 1 de enero.  Sin embargo, la marcha mostró el espíritu de una derecha dura que pide abiertamente por una intervención militar interna o externa, pide que se asesine a los comunistas, la muerte de la presidenta y hasta se encargaron de castigar al bueno de Paulo Freire.

Jodido.

Mirá la galería de imágenes con algunos de los carteles más intrépidos.

 


 

 

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