Desde la creación del primer corazón artificial, hasta pequeños aparatos sin los que nuestra vida sería otra. En Brasil nacieron muchos de los inventos que hoy usamos cotidianamente y no sabemos de qué cabeza brillante salieron.

1 /// Máquina de escribir

Fue el invento indispensable que estaba presente en cualquier oficina de todo el mundo entre los siglos XIX y XX, hasta que su reinado terminó con la llegada de los procesadores de texto informáticos.
Su patente la pelean varios países: Brasil, Estados Unidos, Francia, Inglaterra e Italia. Brasil le atribuye la creación al padre Francisco João de Azevedo, un sacerdote brasileño que  fabricó su propia máquina de escribir con maderas y cuchillos.

2 /// Globo Aerostático

A Bartolomeu de Gusmão lo llamaban “el padre volador”. Inventó lo que en un principio llamó “instrumento de andar por el aire”. Pronto los reyes de Portugal vieron las ventajas comerciales, comunicacionales y bélicas que podía brindar el invento de Gusmão y le otorgaron el privilegio de la patente. En su primera demostración pública el globo logró levantarse 4 metros sobre el suelo, lo que asombró a todos los presentes.

3 /// Identificador de llamadas

Después de tantos años con identificador de llamadas, muchos de nosotros no atenderíamos sin saber antes quién llama. El invento se lo debemos a Nelio Nicolai que lo diseñó en 1977. Su uso se popularizó rápidamente por todo el mundo.

4 /// Urna electrónica

El juez Carlos Prudencio,del Tribunal de Justicia de Santa Catarina perseguía la idea de lograr un voto aún más secreto y seguro, intentando reducir al mínimo las posibilidades de fraude y los tiempos de escrutinio. En 1989 se organizó en Brasil la primera elección con ayuda de la urna electrónica en la ciudad de Brusque, Santa Catarina. Ya en 1995 Brasil se convirtió en el primer país del mundo en tener una elección totalmente informatizada.

5 /// Corazón artificial

En el 2000 el ingeniero Aron Andrade del Instituto Brasileño de Cardiología inventaba el primer corazón artificial del mundo. El órgano artificial se conecta al natural y es propulsado por un motor eléctrico. Este modelo de funcionamiento vuelve la cirugía mucho más sencilla y menos riesgosa.