Muchísima gente de todo el país y el exterior se da cita por estos días en la coqueta ciudad de Mar Del Plata para asistir al Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Nuestro corresponsal, Matías Mera, además de beber cocktails y coquetear con lo más renombrado de la fauna del séptimo arte nos deja este compendio de recomendaciones para agendar.

O  FUTEBOL – LA BELLEZA DE LO COTIDIANO

 

No quiero que mi nieto pase por esto. Lo vamos a arreglar,dice Simăo, mientras ve un partido de fútbol desde la barra de un bar. Y es que el docu-ficción de Sergio Oksman sucede durante el Mundial de Fútbol 2014, en un Brasil convulsionado, que sirve de excusa para el reencuentro de padre e hijo luego de más de 20 años de distancias. En primer plano, está la relación que con silencios elocuentes se va reconstituyendo entre ellos. Padre protagonista e hijo director, resuelven esos intersticios con conversaciones sobre el Jogo mais bonito, sobre el trabajo y la rutina. Y es que es esa rutina que coincide con un evento deportivo tan gigante, que se engrandece soberbia y majestuosa frente a la lente de Oksman.

Lo que se muestra es la vida transitar, sin grandilocuencias, ni artificios. No hay imposturas para marcar lo que no existe, ni para resaltar lo que se despliega en charlas en que los lazos se regeneran lentamente, sin premuras, ni dulzuras extremas. Con un registro preciso y hermosas imágenes de un Brasil al margen de los estadios, se muestra en un presente constante aquello que solo pasa una vez, como el momento del gol de Alemania ante Argentina –con solo el grito ensordecedor ilustrando ese instante-, los días que comparten Simăo y Sergio en su visita desde España y el arrebato y sorprendente giro que da el documental hacia el final.

Sergio Oksman logra retratar ese momento efímero en sí mismo en que todo se va desarrollando, con sus pequeños y grandes sorpresas, con ausencias y presencias, con grandes eventos que importan a millones de personas, o aquellos que son gigantes para unos pocos. Impecable factura de un docu-ficción que descubre frente a nuestros ojos la belleza latente de la vida que transcurre, sin más, sin menos.

gored – LA muerte como entrada a la grandeza

 

Algunos lo ven como una disciplina artística, para otros es un deporte brutal y sangriento. El hombre contra la naturaleza. Las corridas de toros siguen siendo una tradición popular de la cultura española y mexicana. El documentalista Ido Mizrahy dirige Gored –programada en Ventana Documental-; una película que retrata la última corrida de Antonio Barrera, el torero más corneado de los últimos años -23 veces estoqueado por los toros-, poniendo el foco en los temores de su familia y su propia perseverancia para desafiar a la muerte.

“Conocí a Antonio Barrera de forma muy inesperada”, recuerda Mizrahy. “Mi escritor y socio productor, Geoff Gray, tenía una historia escrita sobre Antonio para la revista Sports Illustrated en 2011 y estaba en contacto con él. Cuando se enteró que Antonio se retiraba me preguntó si yo quería filmar su última corrida de toros”.

 “Las corridas son un intento arrogante e imposible de los hombres por controlar a la naturaleza”

Mizrahy admite no saber sobre el tema previo al documental, y en sus propias palabras, lo encontró brutal: “un intento arrogante e imposible de esos hombres por controlar a la naturaleza y matar a un animal poderoso por la satisfacción de la audiencia”.

Pero fue justamente eso, lo que le parecía tan interesante acerca de Antonio Barrera: “Si hubiese sido un torero famoso y admirado, me habría interesado muy poco. Era el hecho de que, en cierta forma, no pertenecía al mundo de los toreros y que había sido relegado y poco querido por los fanáticos, lo que me parecía atractivo. Sus interminables y mortales intentos de llegar a la gloria, que nunca parecía concretarse, me resultaron fascinantes y, sorprendentemente, simpáticos”.

“El toreo tiene mucho que ver con la pintura, pero la historia es acerca de un hombre implacable que desde muy joven fue preparado para ser algo que no podía cumplir. El miedo de no ser lo suficientemente bueno en algo, lo perseguimos todos en algún momento de nuestras vidas” –reflexiona Mizrahy- “A Antonio nunca le permitieron reconsiderar su sueño impuesto por su padre a los 7 años. Mientras que nunca pudo superar el nivel que se esperaba de él, descubrió que era muy bueno para otra cosa: volver de la muerte. Él estaba enamorado de la muerte. Algunos de los más grandes ídolos toreros murieron en las corridas de toros, y Antonio comenzó a ver la muerte como una entrada a la grandeza. Eso fue lo que me interesó: el mundo en que nació y se crió, un mundo que solo podía conquistar o escapar con su muerte”.

¿Cómo se llega a establecer un vínculo tan cercano al personaje y su familia para que estos les confiesen sus temores y las contradicciones del Torero?

Fuimos muy afortunados en ganarnos la confianza de Antonio y su familia. Presentamos la historia de forma honesta y literal, y gracias a eso se abrieron a nosotros. Por supuesto, ayudó que todos se estaban preparando para este momento mortal, su última actuación. La tensión y el miedo que sentían, provocó que nos volviéramos prácticamente invisibles. Era casi como si supieran que su última actuación podría ser un evento trágico y querían documentarlo. La cámara se convirtió en una herramienta importante para que expresen miedos y emociones que tenían reprimidos durante muchos años.

¿Cómo vio durante el rodaje la pasión que genera la tauromaquia en la actualidad en México y en España?

La corrida de toros es un espectáculo ancestral con raíces que no tienen cientos, sino miles de años. Es demasiado brutal y sangriento para agradar a la mayoría de las personas hoy en día. No vemos más matar animales como entretenimiento y por buenas razones. Y aun así sigue habiendo fanáticos, que se han vuelto más protectores de su amado espectáculo; sintiendo la presión de la mayor parte de la sociedad que cree en los derechos de los animales, o que al menos no aprecia la tortura de animales, los fanáticos luchan para preservar su tradición.

 “Sus intentos mortales por conseguir la gloria, me parecían fascinantes, e incluso, simpáticos”

El realizador concluye que Barrera es difícilmente la elección que un fanático de las corridas haría: “No es precisamente el muchacho de los posters. Por eso me encanta y por eso pude hacer una película acerca de este mundo. Su forma de torturarse repetidamente por los toros y su negación de frenar con las corridas fue la mejor manera de mostrar el contraste entre la pasión y la tradición, la obsesión e inutilidad de este espectáculo”.

remember – Esquirlas del pasado

 

No puedes odiar a la música, dice Zev, el protagonista de la historia, mientras toca en el piano una composición de Richard Wagner.

Una simple premisa inicial. La memoria puede ser una gran aliada o una mortífera enemiga. Remember enfrenta -e involucra certeramente al espectador- con una cámara que explota la intimidad del protagonista; hasta sentir sus miedos, sus dudas y su estremecimiento. Egoyan construye, desde un guion sin fallas y orquestado majestuosamente, un thriller psicológico distinto, cimentado en la débil memoria de un anciano, que busca vengar los crímenes de guerra en uno de los contextos más nefastos de nuestra historia reciente: Auschwitz.

Guiado por una carta, en la que se encarna su plan, Zev Guttman -Christopher Plummer, en una actuación memorable-, recorre Norteamérica en busca de un oficial nazi. El paso del tiempo, las esquirlas del pasado, la motorización del odio a través de las décadas, es lo que pone sobre la mesa Atom Egoyan, retomando temas recurrentes de su filmografía. Para Zev la pelea es interna y externa. Interna con sus vaivenes neurológicos, externa, como la extensión de todos los miedos y todas las angustias, atomizadas en un solo hombre, aquel que mató a su familia en el campo de concentración.

Remember se regodea en la complejidad de lo simple, porque, en clave intimista, planta al protagonista en un raid sensorial y emocional, que funciona como una bomba a punto de estallar. Siempre. No da respiro. Con climas agobiantes, claustrofóbicos, apoyados en los primeros planos de un hombre que se esfuerza por recordar, no el pasado, sino su propio presente, Atom Egoyan despliega un magnífico reflejo de la historia, a partir de sus ecos contemporáneos. Un lienzo preciso y devastador de las implicancias sociales y culturales de épocas que parecen demasiado lejanas, y están, sin darnos cuenta, pisándonos siempre los talones.

La luz incidente –  anatomia del dolor

 

Luisa se encuentra en penumbras, en una oscuridad semiplena, cargada de recuerdos y despojada de certezas. La oscuridad es la de soledad luego de la compañía de su esposo. Y esas son las soledades más oscuras. Ariel Rotter anatomiza y analiza ese instante. Pone su cámara como un elemento de disección y escudriña en la mente y el alma de una mujer, madre de dos niñas que apenas conocieron a su padre. La luz incidente es una contemplación poética y precisa de ese instante, en el que el destino nos deja con las valijas hechas, pero sin caminos a seguir.

Y aunque parezcan, las sombras no son eternas. Una luz irrumpe con fuerza e ilumina ese lugar de refugio, construido frente al dolor, y le advierte a Luisa -Érica Ricas, en una actuación que eriza la piel y traspasa la pantalla-, que frente a encrucijadas, solo resta lanzarse hacia la luz. Esa luz, encarnada en la piel de un hombre, que batalla una guerra silente y persistente, pondrá a la protagonista en un lugar de introspección, pendulando entre el presente, el pasado y los recuerdos.

Bello relato en blanco y negro, con fortaleza innegable en su fotografía y la construcción de climas y universos de significación fundados en detalles mínimos, con una elocuencia que arrolla al espectador. La luz incidente es un plácido relato que retrata ese instante inesperado y abrupto, en que la vida toma un giro, y el universo personal se despoja de lo concreto y abre paso a lo inconcreto, a ese rayo de luz que despedaza las certidumbres.

DESACATO A LA AUTORIDAD – RELATOS DE PUNKS EN ARGENTINA 1983-1988 (CAP. 2)

De la filosofía anarquista de Stirner a los fanzines autogestivos; de la participación en las Marchas de la Resistencia con las Madres de Plaza de Mayo en los ochenta a la protesta por la apertura del primer McDonald’s en Argentina; de las reuniones con anarquistas de la Biblioteca José Ingenieros a la movida del puesto en parques de Luis Alacrán; de la idea de una cooperativa a los primeros festivales comunitarios, esta historia oral del movimiento punk vernáculo continúa con su visión lúcida y coral de los márgenes y la resistencia. Afilando una animación con diversas estéticas fanzineras, el rockumental amplifica conexiones entre el anarquismo, las ideas de autogestión y la música, como señala Patricia Pietrafesa, codirectora con Tomás Makaji. Del punk callejero a la creación de canciones, el anarquismo nuevo de este movimiento tiene nuevas armas según Wallas de Massacre: la guitarra eléctrica y el micrófono. O, como dice Patti Smith en un fanzine: “Confío en mi guitarra, y todo lo demás me importa un bledo”.

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