andy2Por Andy Flores – @andyfls

Bruno Schell tiene 26 años y estudiaba Diseño de Imagen y Sonido en la UBA. En el verano del 2013 se fue de vacaciones con sus amigos al norte argentino, Bolivia y Perú. Bruno nunca logró regresar, ni se volvió a saber de él. “La última vez que se lo vio, la policía lo subía a un patrullero”, cuenta la hermana. Esta semana está reunido en Perú el Grupo de trabajo sobre desapariciones forzadas de las Naciones Unidas.

En junio de 2013 fue la última vez que se comunicó con su familia. A Bruno, que es esquizofrénico, le habían robado sus medicamentos y la plata. Entonces llamó a la madre en Buenos Aires para pedirle que le enviara algo de dinero y un pasaje de avión. Se sabe que nunca llegó a retirar la plata. La familia entendió que algo raro estaba pasando. Valeria Schell, su hermana, cuenta que siempre tuvieron comunicación con él. “Cuando dejó de contactarse nos preocupamos enseguida”, agrega.

“A Bruno le gustaban los malabares. Así fue juntando plata  en la plazas que visitaba.Y fue esa plata que arrancó el viaje”, cuenta su hermana a NTD. El clima cambió cuando llegó a Lima y se alojó en el barrio de Miraflores. La policía lo tenía de punto, a él y a otros pibes que se dedicaban al arte callejero. “Miraflores es un lugar como Recoleta o Puerto Madero, hay cámaras de seguridad por todos lados y en una de esas cámaras se ve como a Bruno lo levanta un patrullero”, relata Valeria.

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Los días pasaban y la familia no tenía novedades, las autoridades no les tomaban la denuncia y la distancia hacía todo más complicado. Lo contactaron al primo de Bruno, que vivía en Lima, y después de recorrer morgues y hospitales intentó radicar la denuncia en la Dirección de Personas desaparecidas. No le tomaron la denuncia hasta el seis de junio, siete días después de la última comunicación de Bruno con la familia.

El panorama era oscuro. La madre, el padre y la hermana decidieron viajar a buscarlo. Cuando llegaron la sorpresa fue que en Perú los únicos que lo buscaban eran ellos. Recorrieron los barrios de Miraflores, Barranco, Chorrillos y pudieron reconstruir algo de lo que pasó. Se sabe que a Bruno lo detuvo un patrullero del Serenazgo, las patrullas municipales de Lima. El caso se hizo público en los medios de Perú y lograron que aparezca un testigo. Él había visto a Bruno corriendo al costado de una ruta con el torso desnudo. Llamó a la policía. “El testigo se quedó tranquilo pensando que lo llevaban a un hospital. Allá hasta en los hospitales públicos hay que pagar y no te atienden si no vas acompañado, con plata en el bolsillo y documentos”, afirma Valeria. El otro testigo que declaró era argentino, lo vio a Bruno muy golpeado. Al día siguiente de su declaración recibió amenazas y tuvo que dejar Perú.

Los oficiales que detuvieron a Bruno lo esposaron violentamente y en lugar de llevarlo a un hospital declararon haberlo dejado a la vera de una ruta desierta rodeada de acantilados. En la declaración argumentan que fue a pedido de Bruno que estaba, según ellos, drogado y alcoholizado. Valeria está segura de lo contrario: “La realidad es que después de las terribles golpizas que le propinó la policía y la falta de sus medicamentos para la esquizofrenia, Bruno estaba totalmente en shock y vulnerable. Y aunque hubiera estado drogado y alcoholizado, nada justifica lo que le hayan hecho”.

La policía presionó de todas las maneras posibles para que la causa no prospere y para que no se realicen pruebas claves como la de luminol o el estudio del GPS de los patrulleros. “El hábeas corpus lo respondieron recién a los 10 meses y lo tomaron como infundado”, cuenta la hermana de Bruno.

Esta semana está reunido en Perú el grupo de trabajo de las Naciones Unidas sobre desapariciones forzadas. Gabriela Kletzel, abogada y directora del equipo internacional del CELS, le contó a NTD que se trata de “un grupo de trabajo de las Naciones Unidas muy emblemático para la Argentina porque se creó en el contexto de las desapariciones forzadas durante las dictaduras de Argentina y Chile. El grupo luego va a exponer en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y eso pone a Perú en un compromiso ante otros Estados”

En estos casos la presión internacional que pueda ejercerse sobre los Estados para que se comprometan a investigar es crucial. Las organizaciones de Derechos Humanos, la familia y los amigos, los organismos internacionales y abogados son los engranajes que ayudan a mover la rueda que puede terminar con los responsables presos y con el paradero de Bruno Schell, que está desaparecido desde Mayo del 2013. Este jueves (4-06) hay una marcha hacia la Embajada de Perú en Argentina para reclamar justicia. Se concentrán familiares, amigos y organizaciones de Derechos Humanos a las 18.30 en Figueroa Alcorta y Austria. Caminarán hasta Av. Del Libertador 1720.

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