Walter conoció a Stella Maris hace 14 años. Cuando oficializaron su relación, él le dijo: “nosotros vamos a tener dos hijas: la primera se va a llamar Mara y la segunda Dona”. Casi 10 años después de aquella afirmación, la vida les dio mellizas. Y Walter cumplió su deseo de homenajear a Diego. Sentía que le debía algo y esa es la manera que encontró para saldar su deuda. Son como el Barrilete Cósmico y la Mano de Dios, en versión hijas. Walter asegura no ser Anti Messi. Sólo Maradoniano y argentino.

Walter Rotundo

Maradoniano y argentino

Digamos que si hay tipos en Argentina que les ponen a sus hijos Lionel por vos, es porque generás algo que trasciende las líneas de cal de una cancha. O por lo menos generás en esos varones el amor necesario para homenajearte con el nombre de sus hijos. Te lo digo yo, padre de las mellizas Mara y Dona.

Me tildan de ser antiMessi por cometer el más simple y, a mi entender, genuino de los pecados: compararte con Diego. Es cierto que te puteé algunas veces (muchísimas menos te aplaudí), pero no soy antiMessi. Claro que no reniego de quienes sí lo son, tengo pruebas vivas de su existencia y comparto casi todas sus ideologías. Pero ese “casi” -que todavía no puedo definir bien de dónde viene-, es el que me anula completamente de ser AntiMessi.

Nunca fui al psicólogo. Pero te juro que si alguna vez voy, antes de contarle mis quilombos, le voy a contar mi teoría sobre vos. Porque estoy seguro de que algo de razón tengo.

Cada vez son más los que saben que de pendejo tuviste problemas de crecimiento. Cada vez son más los que saben que necesitaste de un tratamiento. Y que en Newell’s te dijeron que era muy caro, que vayas a Capital y pruebes si Boca o River te lo podían pagar. Cada vez son más los que saben que ellos se encogieron de hombros y te dijeron “nosotros tampoco podemos, pibe”. Cada vez son más los que saben que te llamaron de Barcelona y te dijeron: “Aquí no sólo te pagamos el tratamiento, sino que te damos un casa para vengas a vivir y un trabajo para tu padre”. Esas cosas que cada vez más personas saben, yo te aseguro que las supe desde mucho antes.

Es por eso que no puedo juzgarte. O sí, pero desde otro lado. No es un juicio condenatorio. Porque entiendo que tu parte maradoniana existe, sólo que es propiedad absoluta del Barcelona. Ellos se lo ganaron. Esos tipos se la jugaron por vos. Y les salió bien. Y vaya si fue así. Y elegiste devolvérselo haciendo lo que venís haciendo desde hace más de 10 años en el Camp Nou. En cambio, nosotros nunca te merecimos. Y si ganaste el Mundial Juvenil fue porque aún no tenías desarrollado tu pasado, ya eras el mejor de la Galaxia y sólo querías jugar, sin importar qué camiseta tenías puesta. Pero cuando incorporaste el tango de tu vida, recapitulaste y tuviste poder de agradecimiento, la cosa cambió. Empezaste a ser, de este lado del planeta, el pecho frío y el “hacé lo que hacés en Barcelona”. Los obsecuentes fijaron su defensa en que “acá estabas mal rodeado”, mientras que tus mayores detractores se aferraron al “acá lo marcan, en Europa lo dejan pasar”. Nació el antiMessismo. Pero yo no. Yo sabía que estabas siendo Maradona. Y que lo que Diego nos devolvió a nosotros, vos se lo debías devolver al Barcelona. Y eso, para mí, estaba perfecto. Porque yo soy futbolero desde ese lado, desde el lado del amor, y no desde el de la pasión. Y nunca dudé acerca de que tus acciones respecto a esto fueron inconscientes, porque el amor no se caretea, sale sin pensar. Y yo, un gran perceptor de la felicidad ajena, te veía allá como no te veía acá.

¿Pero sabés lo que pienso hoy, que nunca pensé que iba a pensar? Que Messi es argentino. Probablemente sea una cuestión de maduración, de saber que por algo siempre querés volver a Rosario, tus amigos, tu esposa, tu hijo, tu identidad. Los que te bancan a muerte. Los que no. Yo.

Hoy quiero verte ganar la Copa América. Porque yo también crecí. Porque creo entender todo. Porque vi el video tuyo de los penales contra Colombia. Porque, manteniendo en pie mi teoría de tu evolución natural de la identidad, hoy ganás la Copa América. Y en Rusia el Mundial.

Y si esta tarde nos toca perder, es porque esto es fútbol y no porque haya triunfado el AntiMessismo.  Simplemente porque ya lo venciste. El tiempo lo venció.

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