Lo juegos tenebrosos tienen esa cuota de misterio que los hace inevitables para todos aquellos que quisieran creer en los fantasmas. Los que no dudan de su existencia prefieren no molestarlos porque conocen las consecuencias. Los incrédulos en cambio, son capaces de inventar las mejores humoradas con tal de no poner en riesgo sus expectativas ontológicas.

A éste, se lo conoce como “el reto Charlie Charlie” y consiste simplemente en invocar a un demonio que según dicen sería de origen mexicano. La metodología es simple: sobre un cuadrante hecho en papel con las palabras “sí” y “no”, se debe poner un lápiz encima de otro, formando una cruz perfecta entre ambos, como se ve en la siguiente imagen.

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Una vez listo el tablero hay que invocar al espíritu.

“¿Charlie, Charlie, estás ahí?”

oooEl sistema es muy parecido a La Ouija de fines del siglo XIX solo que en vez de tener todas las letras del alfabeto, se limita a las opciones por la positiva o la negación. La Ouija se patentó en 1890 en los Estados Unidos e inmediatamente se dispuso una fábrica de tableros orientada a llenar el mercado con un instrumento para comunicarse con el más allá. La posibilidad de comercializar un producto así no sonaba tan rara como ahora. Unos 20 años atrás se había inventado teléfono. Hablar con alguien a un kilómetro de distancia era tan increíble y novedoso como hablar con un fantasma.

El juego se volvió viral primero en los Estados Unidos, en inglés, bajo el hashtag #CharlieCharlieChallenge. No fue en un siglo pasado y en blanco y negro, sino que surgió en algún punto de California o Florida o Nueva York y en la red del pajarito se expandió como el polen.

tablaOuijaEl peligro de hablar con un demonio es atractivo ya de por sí, pero si a eso le sumamos el peligro de que este no viviente sea mexicano” la cosa se pone peluda: el mal, el diablo, la muerte, breaking bad, el narco.

aztec02Hay decenas, tal vez cientos, de demonios o dioses malos en la cultura azteca, pero ninguno se llama Charlie. Kukulcán, por su parte, asegura no tener nada que ver. Lo suyo es el viento y alguna que otra tempestad, pero nunca asustaría a un chico con inquietudes. Gucomatz, tampoco. Este Dios azteca trabaja en el mismo rubro, tempestades y huracanes: nada que ver con la ouija. Zac Xib Chac parece estar muy ocupado sosteniendo la Tierra en sus espaldas como para andar con chiquilinadas. Charlie, en cambio está muy atento a quiénes soliciten su servicio, que consiste básicamente en asustar gente.

Millones de personas ya hicieron su experiencia y lo publicaron en sus cuentas de Twitter, Instagram y Facebook. NTD hizo la suya y no la publica por fallida. Al parecer, las biromes bic no son conductoras. Recomendamos seguir las instrucciones al pié de la letra y invitamos a todos a compartir sus resultados acá mismo.

Acá un ejemplo vivo del desafío #CharlieCharlie.

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