ale mc loghlin Por Alejandro Mac Laughlin

Nacido en Luque el 27 de julio de 1965, no se obtuvo data acerca de si Chila debutó primero en la cama o en el arco, lo que está claro es que con 15 años arrancó su gloriosa carrera en Sportivo Luqueño y después de ganar un título con Guara, llegó a San Lorenzo en 1985. Enseguida mostró sus particularidades: además de atajar bien, le partió la nariz al peruano Franco Navarro, de Independiente, quien cayó nocaut. “Tuvo la mala suerte de chocar conmigo”, diría el arquero.

 En 1988, Chila partió a España, más precisamente al Zaragoza, donde metió su primer gol y a los pocos segundos vivió, quizás, el papelón de su carrera. ¿Cómo fue? Chila cruzó el campo de juego de La Romareda para hacer pública su zurda y convirtió desde los doce pasos. El tema es que, luego de los festejos, volvió caminando, persignándose, sin mirar atrás. Jon Andoni Goikoetxea, de Real Sociedad, se la clavó de media cancha. Un caramelito para los que odian al uno: 

Pero no volvió con la frente marchita: se afianzó de movida en Vélez. En 1993, le metió un gol de penal a Estudiantes que aseguró el primer título local de la era Bianchi, aunque se metería de lleno en la opinión pública un año después: sobre la hora, bajo una lluvia torrencial, con el partido 0 a 0, le clavó un tiro libre al ángulo a Pontiroli, de Español, en lo que fue una revolución para el fútbol argentino. A partir de allí, todas hazañas, como los penales límite atajados para la Libertadores 94 que ganó Vélez, sobre todo en semis ante el Junior del Pibe Valderrama, cuando en uno los de Liniers cantaban siamo fuori si Chila no atajaba. Y atajó. Y ya se hacía grande en los penales. Porque también llegó la final en el Morumbí, ante el San Pablo bicampeón mundial y de América dirigido por Telé Santana. Y otra vez, el héroe guaraní clavó el propio y contuvo dos para hacerse gigante ante 80  mil paulistas. En diciembre conquistaría Japón ante el Milan y ya sería una leyenda en actividad.

Tuvo de hijo a Burgos y a Navarro Montoya. Al Mono de River le hizo el famoso gol histórico de atrás de mitad de cancha y le volvería a convertir, de tiro libre, en las Eliminatorias para Francia 98. Fue un tiro libre tan débil que ya se hablaba de que Chilavert ganaba desde lo psicológico.  

Chila seguía con el paso arrasador en Vélez, y seguía acumulando títulos (más torneos locales, Supercopa) y episodios en sus peleas con Ruggeri. En el 95, el Cabezón, jugando para San Lorenzo, le fue de atrás al arquero con intención de lesionarlo y fue Morigi el que le gritó “guarda!” y permitió que el paraguayo salvara la ropa. Al verano siguiente, en Mar del Plata, terminaron a las piñas en pleno partido. También tuvo tiempo para ahorcar al Muñeco Gallardo hasta dejarlo sin aire en un partido ante River.

Aunque claro, en el mundial de Francia 98, Chila le mostraría al mundo entero que era el gran arquero del momento. Con actuaciones memorables, llevó a su selección a pasar de fase: atajó todo menos el disparo de Laurent Blanc, del local, en el segundo tiempo del alargue. “Cuando llegamos, nadie sabía ubicar a Paraguay en el mapa. Ahí dimos a conocer al país en todo el mundo”, diría tiempo después. En Vélez ganaría su último título en ese gran 98, con Bielsa como DT. La relación entre ambos fue complicada, hasta un viaje en avión a Jujuy: el aeroplano se movía, y el DT, asustado, le preguntó: “¿usted es feliz?”. Ahí tuvieron una charla y todo terminó bien.

El camino al Mundial 2002 fue complicado. Un terrible patadón a Palermo, golpes al Tino Asprilla, y, sobre todo, el escupitajo más violento de la historia a Roberto Carlos, cara a cara. Esa imagen recorrió el mundo, aunque Chila ya lo había practicado con el periodista argentino Martín Ciccioli tiempo antes.  

Una vez llegado a Corea y Japón, el arquero volvió a mostrar su repertorio, y Paraguay llegó a octavos, para volver a caer por muerte súbita, esta vez ante Alemania. Poco dejó su retiro en Vélez, en 2004, más que el cariño eterno de los hinchas velezanos. Tres veces elegido mejor arquero del mundo, Chilavert reconstruyó el puesto.

Frases

“¿Navarro Montoya me comparó con un Fiat 600? Tal vez sea un Fitito, pero con el motor de un Fórmula Uno. En cambio, el motor de él está perdiendo aceite. No es rival para mí, no estamos a la misma altura”.

“Los periodistas pueden decir lo que quieran, nunca han ganado nada.”

“No me molesta el gol de Bonano. Aparte, otra cosa: le pegó muy mal al balón, ¡como con un periódico mojado, le pegó con el diario!”.

“Hay una diferencia grande entre ser un ganador y un mediocre. El ganador afronta desafíos pensando en el triunfo. El mediocre, en no

fracasar”.

“Es una lástima que no pueda pelearme con Abreu. No le da la categoría. Mojado, pesa 35 kilos mojado”.

“Nunca tuve cábalas. Las cábalas son excusas para los débiles”.

“No sé cuánto costaría Chilavert en el mercado de hoy. Lo que puedo asegurar es que se trataría de mucho dinero.”

“Dentro de la cancha no se puede tener amigos. No debes permitir que nadie te quite lo que es tuyo, así es el fútbol”.

Para cerrar les compartimos un informe con lo más picante de su vida:

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