Por Adriana Cordero Chacón, desde Costa Rica

Costa Rica tiene fama mundial de ser uno de los países más pacíficos del mundo gracias a que no tiene ejército desde hace 67 años. Sin embargo, no siempre fue así. En el año 1948, un señor bajito con cara de bueno lideró una guerra contra el gobierno de turno. Luego instauró las medidas sociales más importantes de la historia del país. Aunque hay críticos, la gran mayoría de los costarricenses están de acuerdo en que no tener ejército ya es parte del ADN nacional.

Durante 1948 se libró en Costa Rica una guerra civil de 40 días, liderada por José Figueres Ferrer, más conocido como Don Pepe. A principios de ese año hubo elecciones. Las ganó el opositor Otilio Ulate Blanco. Sin embargo el oficialismo de Rafael Ángel Calderón Guardia alegó fraude gracias a que alguien cometió el error de quemar boletas en el patio del Colegio de Señoritas, donde se custodiaban todas las urnas.

Ante tal situación, el Congreso de la República tomó la decisión de anular las elecciones. Fue entonces, el 12 de marzo, que el Ejército de Liberación Nacional con Don Pepe a la cabeza se alzó en armas. Los escándalos de corrupción, sumados a la mala fama que tenía el comunismo, tenían que terminarse.

Formado mayoritariamente por campesinos y voluntarios, acompañados por intelectuales, y con algunos soldados de profesión,  lograron tomar gran parte del territorio costarricense contando a las principales ciudades del país como puntos estratégicos.  La guerra tuvo saldos muy sangrientos, por lo que el oficialismo decidió negociar. Se formó la Junta Fundadora de la Segunda República, presidida por Figueres. La Junta fue un gobierno de transición que duró 18 meses, durante los cuales se sostuvieron las garantías sociales instauradas durante el gobierno de Calderón Guardia resultantes de su alianza con los comunistas. El sistema de salud pública, llamado Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y las leyes laborales eran los principales logros que los comunistas no estaban dispuestos a ceder.

El objetivo principal de la Junta era redactar e instaurar la nueva Constitución Política de la llamada “Segunda República”. Al final de los 18 meses se le entregó el poder a Otilio Ulate, con ánimos de respetar, ahora sí, la voluntad popular. En ese lapso de tiempo, se instauraron medidas sociales aún vigentes y que se han convertido en pilares de la identidad costarricense. Entre esas medidas, la nacionalización de la banca; la creación del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) que posibilita el acceso universal a la energía y actualmente a las telecomunicaciones; se concedió el derecho de voto a las mujeres y a la población afrodescendiente; se eliminó la esclavitud aún permitida en el país, y finalmente la abolición del ejército. El 1ro de diciembre de 1948, Don Pepe derribó de un mazazo un pedazo del muro que protege el cuartel, para simbolizar el fin de la era militar costarricense, y donó el edificio del Cuartel General Bellavista a la Universidad de Costa Rica, creada en 1940. Actualmente alberga el Museo Nacional. A su vez, todo el presupuesto invertido en el cuerpo militar costarricense, se redireccionó a educación y cultura.

A partir de ese día el país ha profundizado la idea de que el ser costarricense es pacífico por naturaleza y que donde hay un “tico” hay paz. Hay quienes dicen sin embargo que Don Pepe abolió el ejército para evitar que se sublevara en su contra.

Hoy, ante la posibilidad de recibir un ataque externo Costa Rica se atiene a dos instrumentos jurídicos de carácter multilateral.  
Por un lado, se aferra a los artículos 27 y 28 de la Carta de la OEA. “Toda agresión de un Estado contra la integridad o la inviolabilidad del territorio o contra la soberanía o independencia política de un Estado Americano será considerada como un acto de agresión contra los demás Estados Americanos”, dice el 27. “Los Estados Americanos en desarrollo de los principios de solidaridad continental o de la legítima defensa colectiva, aplicarán las medidas y procedimientos establecidos en los tratados especiales existentes en la materia”, señala el 28.  

Y en segundo lugar el tratado especial TIAR, aprobado en Río de Janeiro el 2 de septiembre de 1947, que es un instrumento internacional del sistema interamericano que fue aprobado para regular la legítima defensa colectiva y la seguridad colectiva regional y sus principios fundamentales se han incorporado a la Carta de la OEA (Art. 26 del Tratado de Río y artículos 27 y 28 de la Carta). Aunque no todos los miembros de la OEA pertenecen al TIAR, Costa Rica sí. Se trata del mismo instrumento que políticamente falleció en la guerra de Malvinas.

Lo cierto es que todos los costarricenses, sin importar su opción política, su edad, su lugar de residencia, se sienten orgullosos de no tener ejército y no dudan en afirmar que es parte fundamental de que los ticos sean “100% pura vida”.

Estas dos fotos son del acto de conmemoración que hizo hoy el presidente, Luis Guillermo Solís.

 

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