Por Emiliano Gullo – @emilianogullo

José “Pepe” Biondi alista los últimos detalles antes de salir otra vez a escena. No es un día cualquiera. Sus amigos también tienen listos los detalles, pero son de festejo. Hoy cumple 49 años. El “Show de Pepe Biondi” se transmite por CMQ Televisión, el canal de mayor audiencia en Cuba. En pocos años de residencia en el caribe, sus chistes y actuaciones lo transformaron en el ídolo de la alegría; un rock star de la risa a pesar de la dictadura de Fulgencio Batista, que flaquea ante las amenazas que bajan desde las sierras. Minutos antes de que entrara a los estudios de televisión, los guerrilleros del M-26 de Fidel Castro lo secuestran. Ocho horas después, aparecerá intacto. Pero el mensaje había llegado claro. Ese día -un 4 de septiembre como hoy pero de 1958- Cuba no debía reír.

Bello se abalanzó: “Somos del 26 de Julio y no queremos que la gente ría hoy”. Biondi lo miró fijo. No respondía ni se movía. Hasta que Martínez Bello mostró el fierro. “Bueno, eso es más convincente”, le contestó el argentino

Desde hace algunos años ya no cuenta con su compañero Bernardo Zalman Ber Dvorkin. A Dick lo había conocido después de la traumática experiencia en su primer circo -el Anselmi-, donde su mentor, un brasileño apodado Chocolate, lo molía a golpes para que aprendiera el oficio de acróbata. Consumida la experiencia circense, Dick y Biondi comenzaron a crecer gracias a la potencia cómica que disparaba del dúo. No habían pasado muchos años de aquel Biondi pobre de Barracas, que se bancaba las palizas de Chocolate a cambio de algunos pesos para sobrevivir.  Ahora tenía poco más de 20 años y una gran confianza en la máquina de risa que conformaba con Dick. Así se pasaron primero cabarets, después teatros medio pelo hasta llegar a las giras internacionales. “El show de Dick y Biondi” recorrió varios países de América Latina e incluso España. Fue en México donde causaron la mayor sensación.  

A fines de los años ´40 compartían bambalinas con artistas estrellas de México como Jorge Negrete y Cantinflas. Todavía no dieron el salto de masividad que les daría la TV. Les va tan bien que un productor los invita a La Habana, donde participan de un programa de radio y de una película, y luego vuelven a México.

En 1952 debutan en la televisión azteca. Para 1953 se adueñaron de la audiencia con una sola emisión semanal. Todos los miércoles, a las 21.30, los mexicanos se destartalaban de la risa con los gags de los dos argentinos ( aunque en rigor de verdad, Dick había nacido en Rusia)

Sin embargo, las relación mostraba grietas que terminaron por quebrar al dúo ese mismo año. Biondi, ya con las valijas hechas para regresar a Buenos Aires, recibió una propuesta tentadora. Hacer su propio show en Cuba. Así, el “show de Pepe Biondi” se transformó en el programa más visto por los isleños.

Poco se sabe de la relación entre el cómico y la dictadura de Batista. Lo cierto es que, mientras crecía la figura de Biondi, Ángel “Machaco” Ameijeiras, jefe de acción y sabotaje del M-26, pensaba en cómo dar un golpe que diera vuelta al mundo como había sido el secuestro de Juan Manuel Fangio, sólo siete meses antes. Machaco tiene una idea. Raptar a la estrella mexicana Sara Montiel, de paso por la isla. Pero no será ella. El arquitecto Cesáreo Fernández arrojó el nombre del artista del momento: Pepe Biondi. Para aumentar la onda expansiva del golpe, también se llevarían al popular actor Enrique Santiesteban. Pero el grupo que tenía la misión de raptarlo llegó tarde a la casa del actor cubano y la operación se frustró. Todavía quedaba Biondi.

Las coincidencias de la historia hicieron que el 4 de septiembre sea un día de festejo para Pepe y también para el régimen de Batista. Ese día, pero de 1933, las tropas militares habían derrocado al gobierno provisional de Carlos Manuel de Céspedes. De ese golpe de Estado surgiría, años más tarde, la figura de Fulgencio Batista.

Claro que Luis Martínez Bello -el jefe de la operación- como el resto del M-26, desconocían la fecha de cumpleaños del cómico. La acción estaba programada para las 20.30. Junto con Bello se preparaban Ana Rosa Martínez Saladrigas y un pibe de 15 años. En el auto esperaba Chuchú Silva.

Salagridas y el muchacho se harían pasar por una pareja seguidora de Biondi. En cuanto lo vieron descender del auto, se acercaron caminando. El actor solía dejarlo a tres cuadras de los estudios de televisión para terminar el trayecto a pie. En eso andaba cuando lo cruzaron los guerrilleros. Mientras la pareja lo distraía con una charla al paso, Bello se abalanzó: “Somos del 26 de Julio y no queremos que la gente ría hoy”. Biondi lo miró fijo. No respondía ni se movía. Hasta que Martínez Bello mostró el fierro. “Bueno, eso es más convincente”, le contestó el argentino, que estaba acompañado por su asistente y amigo Raúl Gómez. Para su suerte, a Gómez lo hicieron bajar del auto a las pocas cuadras. Los guerrilleros lo dejaron en custodia del padre Rosas, un cura vinculado al movimiento revolucionario. La orden fue esperar hasta el mediodía siguiente y entregarlo en la embajada argentina de la isla. Rosas obedeció y Biondi volvió sano y salvo a su casa. Pero ese día, en Cuba, no rió nadie.


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