La leyenda sobre los orígenes de nuestra bebida de cada mañana se remonta a los tiempos de Mahoma, cuando el profeta cayó enfermo y Yibril, el arcángel Gabriel de la tradición musulmana lo curó con una bebida color negro como la gran Piedra Negra de La Meca. Como esta leyenda hay algunas otras, pero lo único más certero es que el café se comenzó a beber en Abisinia, como se conocía antiguamente a la actual Etiopía y empezó a popularizarse de la mano de la prohibición de beber alcohol.

De Etiopía llegó a Arabia, y los peregrinos musulmanes que viajaban a La Meca fueron dispersando durante siglos los granos de café a través de las rutas que se transitaban en esa época, tanto por religión como por comercio.

Pero a quienes les debemos gran parte de la propagación del café es a los holandeses, quienes tenían plantaciones en sus colonias: Indonesia y Ceilán, la actual Sri Lanka, una isla de clima tropical con grandes plantaciones cafeteras. Fueron los holandeses quienes se encargaron de llevar plantaciones a jardines botánicos, aclimatados, de Londres, París y Amsterdam. La primer parada en América fue la Guayana holandesa, colonia que en ese entonces formaba parte de los eslabones fundamentales de la Compañía de las Indias occidentales neerlandesas, y que no dejó de ser territorio de Holanda hasta 1975. Del extremo norte de América del Sur las plantaciones de café se extendieron a Centroamérica y Brasil, entre otros países que fueron las nuevas tierras para el cultivo cafetero.

Según números de la Organización Internacional del Café (I.C.O. por sus siglas en inglés), la industria cafetera en bruto mueve 173.400 millones de dólares al año, que se centra principalmente en la producción agrícola de países en vías de desarrollo, y se consume en todos los países del mundo. Hay dos grandes tipos de variedades de café que el mundo toma a diario, Arábica y Robusta. El primero suele cultivarse en América Latina y África, y el segundo es propio de Vietnam e Indonesia. La variedad Robusta tiene menos calidad y se utiliza sobre todo para preparar café instantáneo. El café de mejor calidad es el arábico, y sus principales exportadores son Brasil, Colombia, Honduras y Perú. Pero como todo producto agrícola no está exento de los mandatos de la naturaleza y de los desajustes que los humanos hacemos con ella. El primer enemigo es el cambio climático, que al provocar un aumento de las temperaturas, ayuda a la proliferación de un hongo conocido como roya que ataca las hojas de la plata y hace caer el fruto del café antes de su maduración. El hongo apareció por primera vez en 1982 en Guatemala, pero la novedad ahora radica en la masivización del contagio, lo que provocó una seria caída en la producción en Centroamérica y Colombia.

La bebida tuvo grandes fanáticos a lo largo de la historia que fueron confesos consumidores de café en grandes cantidades como Beethoven, Napoleón, Voltaire y Bach. Ahora podemos mirar para atrás y saber de dónde viene esta tradición y saborear el mismo aroma y cuerpo que eligieron grandes personajes de la historia mundial.


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