Por Diego González – @diegon2001

A partir del escándalo del Boca – River se inició una época de legislación. ¿Fue la barra? ¿Quisieron perjudicar a Angelici? ¿Fue la policía? ¿Fue un loquito atrevido, aislado y solitario? ¿Fue un autogolpe? ¿Fue una interna de Boca? Después, la sanción: el partido ganado para el equipo de Gallardo, un multa de 200 mil dólares, cuatro partidos a puertas cerradas como local y otros cuatro sin sus hinchas cuando sea visitante.

Una condena que dejó insatisfechos a casi todos. A unos, por blanda. A otros, por dura. Boca planea una estrategia para revertir la sanción, aunque el escenario es gris. Como sea, la política se cruza entera en este debate. Por una lado, porque Boca – como el país – tiene elecciones este año. Y no es un dato menor el hecho de que el presidente de Boca sea a su vez el hombre fuerte en el club del ahora candidato presidencial Mauricio Macri. A fin de año Boca vota y, como en 2011, la polarización va ser entre el hombre que el PRO elija y el jefe del sindicato de los encargados de edificios y hombre fuerte del peronismo porteño, Víctor Santamaría. Como en el país, Boca va a reproducir su propio clásico: PRO versus Frente para la Victoria.

Por todo esto, Macri se tomó el escándalo del jueves como algo personal. Los rumores indican que se comunicó con el presidente del Paraguay, Horacio Cartes, para que éste intervenga a favor de Boca en la mesa de chica de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) con sede en Asunción. 

El planteo tiene sentido. Las estrategias políticas de Macri y Cartes fueron similares y tuvieron que ver con el deporte. Ambos exitosos empresarios en el mundo privado, llegaron tardíamente a la política. Macri lo hizo a través de la presidencia de Boca. Cartes lo hizo a través de Libertad. Con Macri, Boca logró su última época dorada. A partir del 2001 – año en el que Cartes entró al gerenciamiento del club –  Libertad construyó la cancha para 10 mil personas, ganó el siete campeonatos locales y llegó a la semifinal de la libertadores, un hecho histórico para el club.

Empresario del tabaco (entre otras yerbas), Cartes pisa también fuerte en la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF). Intervino desde las sombras para que cayera su presidente y como director del departamento de selección llevó a Gerardo “El Tata” Martino en 2007 como técnico albirrojo. El Tata ya había sido, durante su administración, técnico de Libertad, y luego de Cerro Porteño. A fines de 2014 la intervención de Cartes, ya como presidente de la nación, fue también determinante para que Ramón Díaz asumiera la conducción del seleccionado.

Sebastián Piñera con la de Boca y Mauricio Macri con la de Colo Colo

Sebastián Piñera con la de Boca y Mauricio Macri con la del Colo Colo

Alla por 2013, en plena campaña  por la presidencia,  Cartes reconoció que durante muchos años no votó, a pesar de que el voto en el Paraguay es obligatorio. Su carrera la realizó desde el mundo empresario y futbolístico. De ahí, derecho al liderazgo del centenario partido Colorado. Y de ahí, a la presidencia del Paraguay.

El esquema berlusconiano de Cartes es admirado por Macri. Pero el paraguayo no es el único que cruzó exitosamente negocios, fútbol y política.  En Chile, el amigo personal de Macri, Sebastián Piñera, realizó un recorrido similar. Armó una derecha moderna, desde el arranque buscó diferenciarse del pinochetismo, se  hizo fuerte en base a la plata y los negocios.

Empresario pujante, Piñera se diferenció de la derecha dura de su  país alineada en la UDI cuando votó por el NO en el referéndum que consultaba en 1988 sobre la continuidad de Pinochet. A partir de ese momento, trabajó un conservadurismo blando, amigo de los negocios  y la gestión. En 2010 ganó las elecciones y logró así que, después de muchas décadas, la derecha llegue al Palacio de la Moneda  por vías democráticas.

Durante sus períodos como legislador había trabajado ya varias línes. Una de ellas fue la ley para que aquellos clubes con inconvenientes dejasen de ser sociales para conformar sociedades anónimas. Piñera quería crecer, buscaba popularidad, expanción. Y el fútbol era una gran oportunidad Por eso el hecho de haber reconocido en reiteradas oportunidades que es hincha de la Universidad Católica no representó nunca ningún tipo de obstáculo. Colo-Colo, el club más popular de Chile, era con racionalidad empresaria una gran oportunidad. Un club en crisis, con acciones accesibles. En 2006 se transformó en el mayor accionista individual de Blanco y Negro, la empresa controladora del club. Es que, se sabe, business are business.

Tampoco fue un problema aparecer en la cancha del Santiago Wanderers con la remera verde y mostrarle a todos que además tenía el carnet de socio . Eran momentos en los que Piñera quería ser senador por la región de Valparaíso. Y para tal fin nada mejor que mostrarse “wanderino”.

Piñera para todos

Piñera para todos

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