Por Matías Mera – @mambruOk

El servicio de guardacostas de los Estados Unidos confirmó en las últimas horas el hundimiento del buque de carga “El Faro” en la zona comprendida por el famoso “Triángulo de las Bermudas”. Si bien acusan del hundimiento al huracán “Joaquín”, la desaparición del carguero vuelve a encender la polémica sobre esta zona del Océano Atlántico.

Un triANgulo nada amoroso

La primera desaparición documentada en el mítico Triángulo se remonta a 1840. En ese año el HMS Rosalie fue encontrado a la deriva y sin tripulación. El barco se dirigía hacia La Habana y la noticia impactó rápidamente en la prensa mundial. Nunca pudo encontrarse a ningún sobreviviente.

Cuando ya nadie recordaba al Rosalie, ochenta y cinco años después, en la primavera de 1925 una noticia sobre la desaparición de un barco de gran porte volvía a la primera plana de los diarios. Se trataba del SS Cotopaxi. El barco, que se dirigía desde La Florida hasta La Habana, fue literalmente tragado por el océano.

Los últimos registros de la radio de John Meyers, capitán del barco, son contradictorios. En su penúltima comunicación hablaba de “un clima calmo en la ruta”. Al poco tiempo, en un confuso mensaje hablaba de una situación “a la deriva y con su bodega llena de agua”. Nunca se encontraron restos del barco ni de su tripulación.

La primera desaparición documentada en el mítico Triángulo se remonta a 1840. En ese año el HMS Rosalie fue encontrado a la deriva y sin tripulación

Crecen las desapariciones

A partir de 1925, con el aumento en el tráfico marítimo en la zona producto en buena medida del crecimiento económico de los Estados Unidos, crecen también los casos de embarcaciones desaparecidas, sobre todo hacia los comienzos de la segunda guerra mundial.

El dato sorprendente es que en los años subsiguientes no fueron ya únicamente barcos los damnificados. A a la lista se sumarían submarinos (el caso del Francés SurCouf es el más famoso) y sobre todo aviones. Al menos hay documentados una decena de casos donde las aeronaves desaparecen de la faz de la tierra sin dejar rastros.

El vuelo 19

El hecho más relevante en torno al Triángulo de las Bermudas y su capacidad para voltear aviones se daría en 1945. Fue en ese año cuando cinco TB Avengers que se encontraban en un vuelo de entrenamiento comenzaron a reportar a su base de operaciones problemas en sus aparatos de navegación. Todos al mismo tiempo. Los cinco aviones de guerra dieron sus últimas señales de vida alrededor de las 18. Según la ficha técnica de la expedición, el combustible les proporcionaba una autonomía de vuelo hasta las 20 horas. Pero nunca apareció resto alguno de las aeronaves, ni tampoco de sus tripulantes. El mismo día un comando de patrulla salió en búsqueda de los extraviados. Esto solo empeoró las cosas. A la lista de los cinco TB Avengers extraviados, se sumarían los tripulantes del PBM-5 Martin Mariner, con el que se perdió comunicación en la misma zona. Nunca más se sabría de él.

En los últimos cien años circularon por la zona al menos diez millones de barcos y aeronaves, convirtiendo al lugar en uno de los espacios con más tráfico del mundo.

Hipotesis

Entre 1945 y la actualidad serán más de cuarenta las embarcaciones y aeronaves desaparecidas en la zona. Cargueros, aviones de pasajeros, submarinos y yates. El triángulo no le hacía asco a nada y era tema de debate.

La comunidad científica intenta explicar esta cadena de desapariciones desde varios ángulos.

En primer lugar se recurre a la estadística. La misma nos muestra que en los últimos cien años circularon por la zona al menos diez millones de barcos y aeronaves, convirtiendo al lugar en uno de los espacios con más tráfico del mundo. La relación estadística entre los accidentes y el tráfico, es baja. Por otro lado, los casos de desapariciones absolutas y sin rastros de barcos y aeronaves se deben según los estudios a la Corriente del Golfo, una de las más fuertes que azotan la zona. Otro factor a tener en cuenta es la profundidad de sus aguas. De esta manera, cualquier capitán que pierda control de su embarcación en la zona y sufra un hundimiento, tiene casi asegurada la desaparición de su nave.

Quizá sea entonces nuestro querido triángulo, un típico caso de “marketing paranormal”. Un compendio sesgado de casos aislados unidos no por la realidad, sino por algunos investigadores que deben su fama a esta zona de las Bermudas. Es el caso por ejemplo de Vincent Gaddis, un escritor sensacionalista norteamericano que encontró en la investigación de estos hechos un pasaporte a la fama. Él sería de hecho el creador del término “Triángulo de las Bermudas” en 1964 en su libro ‘Horizontes invisibles: los verdaderos misterios del mar’. El día de su publicación, Gaddis había alumbrado al mito.

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