Por Emiliano Gullo – @emilianogullo

“Hay otra palabra que quiero apuntar, que es la palabra “mierda”, que también es irremplazable, cuyo secreto está en la “r”, que los cubanos pronuncian mucho más débil, y en eso está el gran problema que ha tenido el pueblo cubano, en la falta de posibilidad expresiva. Lo que yo pido es que atendamos esta condición terapéutica de las malas palabras. Lo que pido es una amnistía para las malas palabra”.

Fragmentos de la ponencia de Fontanarrosa en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, noviembre de 2004, Rosario, provincia de Santa Fe.

Dibujante, escritor, siempre se presentó como negro y canalla. Fanático de Rosario Central, Roberto Fontanarrosa fue, además, un intelectual de la pulsión popular. Tenía poco más de 20 años cuando le dio vida a dos personajes que serían emblemáticos para la historieta argentina: Inodoro Pereyra y Boogie, el aceitoso. Comenzaban los años ’70 y la firma de Fontanarrosa ascendía a los medios nacionales desde su casa en Rosario, donde había nacido un 26 noviembre como hoy, pero de 1944. En su honor hoy se celebra, por primera vez, el Día Nacional del Humorista

Luego vendrían sus escritos; los cuentos y las novelas, muchas veces dedicados al fútbol, la política, el sexo y la amistad; siempre anclados en el sentir popular. Su centro de operaciones fue, durante años, el hoy mítico Café del Cairo. Cultor fanático de la amistad, en ese bar de Rosario pasaba las tardes con los muchachos en la “Mesa de los galanes”.  

En rigor histórico, Inodoro Pereyra apareció por primera vez en la revista Hortensia de Córdoba, en 1972. Luego de pasar por otras publicaciones, el personaje icónico de Fontanarrosa recaló en el diario Clarín, en 1976. Después se mudó a la revista dominical Viva, donde siguió saliendo hasta la muerte del dibujante.

El mismo año del debut del gaucho malhumorado y carismático de Inodoro, Fontanarrosa sacaba de sus lápices otro de los personajes geniales. Boogie, el aceitoso -un prófugo de la justicia convertido en asesino a sueldo- vio la la luz, o mejor dicho, el papel, en la Revista Hortensia.

Ediciones de la Flor compiló las historias de Inodoro (y su perro Mendieta) y luego de Boogie. Y después lo haría con sus libros. Entre las recopilaciones más conocidas de sus cuentos se imprimieron “No se si he sido claro”; “El mundo ha vivido equivocado” y “Te digo más”.  En  “Memorias de un wing derecho” -masificado por Juan Manuel Campanella en la pelicula animada “Metegol”- Fontanarrosa comienza:  

Y aquí estoy. Como siempre. Bien tirado contra la raya. Abriendo la cancha. Y eso no me enseñó nadie. Son cosas que uno ya sabe solo. Y meter centros o ponerle al arco como venga. Para eso son wines. No me vengan con eso de wing “ventilador” o wing “mentiroso” o las pelotas. Arriba y contra la raya.

Editorial De La Flor publicó también sus novelas “Best Seller”, su continuación “El área 18” y “La gansada”.

En 2003 los médicos le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad neuronal que destruye paulatinamente el sistema neuromuscular. Desde ese momento le presentó una batalla franca, que lo llevó a usar una silla de ruedas tres años más tarde y finalmente a su muerte el 16 de julio de 2007. Tenia 62 años.

Escuchá algunas de sus creaciones…