La normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos avanza, pero lento. El gran debate de fondo, que es el bloqueo económico, no depende ni de Obama ni de Castro. Depende del Congreso norteamericano, hoy dominado por los republicanos duros. Sin embargo, desde Washington se hacen algunos gestitos como autorizaciones específicas para viajar a la isla o la habilitación para que estos nuevos pocos turistas que llegan compren hasta 100 dólares en ron y tabaco.

Por eso las selfies del hijo de Fidel con Naomí Campbell y Paris Hilton en el reciente festival Internacional del Habano en el que Estados Unidos fue el invitado de lujo.

Paris Hilton con Fidel Castro Díaz-Balart

Paris Hilton con Fidel Castro Díaz-Balart

Ahora bien, al margen del debate del tabaco hay otro debate que es más espinoso. Se trata ni más ni menos que del ron y su comercialización en Estados Unidos, lo cual supone una guerra entre Havana Club y Bacardí por el gran mercado norteamericano.

Hace unos años la Corte Suprema de Estados Unidos denegó a la compañía Cubaexport la posibilidad de defender su derecho de renovar el registro de Havana Club en EEUU. Es decir: la licencia en territorio norteamericano es del Gobierno de La Habana desde 1976, pero no puede renovarla.

Por eso desde 1997 la compañía Bacardí puede vender legalmente en Estados Unidos ron con el sello Havana Club, pero producido por Bacardí en cualquier parte del mundo, menos Cuba.  En Cuba están convencidos de que les están robando una marca suya y acusan a los Estados Unidos de apelar a una maniobra legal para impedirle pagar una pequeña suma para renovar la patente.

La compañía de ron Havana Club —copropiedad del gobierno cubano y el gigante francés de los licores Pernod Ricard—  ya tiene una estrategia para entrar al mercado estadounidense si termina el embargo a la isla, vigente desde 1962.  Crearon un marca nueva con el nombre “Havanista”.

En paralelo avanza la estrategia legal que consiste en denunciar a EEUU ante la Organización Mundial del Comercio. La embajadora cubana ante los organismos internacionales con sede en Ginebra, Anayansi Rodríguez, recordó recientemente que Washington no ha modificado esa legislación que impide el registro de la marca Havana Club y ampara las ventas ilegales de Bacardí.

Hoy Havana Club es tercero en ventas globales, con 3.8 millones de botellas al año, detrás de Bacardí —compañía cubana que se fue a Bermudas tras la revolución de 1959— que domina el mercado mundial con 19.3 millones de cajas vendidas en el 2010, según ImpactDatabank. En segundo lugar se encuentra Captain Morgan de Jamaica. El detalle es que Estados Unidos, donde Havana Club no entra, representa el 40% de las compras de ron en el mundo.

El gran beneficiado con toda esta controversia es Bacardí, que fue fundada en 1862 por el catalán Facundo Bacardí en Santiago de Cuba y dejó la isla tras el triunfo de la Revolución. Por lo pronto, desde la empresa se abstienen de opinar sobre el impacto que pudiera tener para sus negocios el acercamiento entre EU y Cuba. Habrá que ver que rumbo asume esta sutil diplomacia del ron.

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