Por Emiliano Gullo – @emilianogullo

“El marxismo-leninismo abrirá el sendero luminoso hacia la revolución”

José Carlos Mariátegui

El público está expectante; apelmazado contra las vallas de contención. Del otro lado, a unos cinco metros, los flashes de los fotógrafos rebotan en las lonas que cubren una enorme jaula de zoológico. A su alrededor, tiesos como estatuas, vigilan tres hombres. Miran hacia el público. Alguien a lo lejos hace una seña. Parece decirles “ahora”. Los vigilantes se dan vuelta y comienzan a desatar las cuerdas que sostienen las lonas. Las desenrrollan; parecen persianas de hule. Todos saben a qué vinieron. Todos -público y organizadores- conocen el resultado final de este extraño truco de magia. Y todos juegan al misterio que, lentamente, comienza a develarse. Así emergen los primeros indicios; el cabello entrecano y crispado, los anteojos, y finalmente el cuerpo entero, apretado por un hollywoodense traje a rayas. Abimael Guzmán, jefe de Sendero Luminoso, docente e intelectual revolucionario y, sobre todas las cosas, el hombre más buscado de Perú, acaba de ser atrapado. El 12 de septiembre de 1993, el gobierno de Alberto Fujimori festejaba su captura y lo mostraba al mundo. Guzman todavía está preso. Esta es su historia.  

Para fines de 1989 Sendero Luminoso controlaba el 40 por ciento del país. No sería un delirio afirmar que la revolución se raspaba con las uñas. De extracción mayoritariamente campesina, Sendero Luminoso era una ruptura del Partido Comunista Peruano, devenido en una guerrilla marxista – leninista de tendencia maoísta. De su líder se sabía poco. Algunos incluso dudaban de su existencia. Las fuerzas policiales y el ejército sólo contaban con una vieja foto, un nombre posiblemente real y un sobrenombre: Abimael Guzmán, alias “presidente Gonzalo”.

El profesor Abimael Guzmán había creado la organización a fines de los ´60. En 1970 comenzaba a tener cierta preeminencia en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, donde daba clases de Filosofía. En 1980 se realizó la primera acción de fuego. Fue el comienzo de una cadena de innumerables golpes: bombas, fusilamientos, asesinatos y secuestros. Se calcula que asestaron cerca de 17 mil acciones armadas y que el enfrentamiento contra el Estado peruano -y cualquier partido u organización que se opusiera- dejó alrededor de 30 mil personas muertas.

La detención de Guzman

La detención de Guzman

Para 1990 la única imagen con la que contaba el flamante Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) mostraba un borroso Guzmán de 25 años. “No sabíamos ni cómo era. Si pasaba al lado nuestro no lo podíamos reconocer”, dirá años después Benedicto Jiménez, jefe del GEIN, y responsable de su detención. Sendero Luminoso contaba, para ese momento, con 2700 militantes, 20 años de existencia, y 10 años de ininterrumpida clandestinidad y lucha armada. Alberto Fujimori asumió como presidente pocos meses después de la creación del cuerpo especial. Aunque al principio no motorizó el funcionamiento de este espacio, fue lo suficientemente rápido para capitalizar políticamente la captura de Guzmán.

Con el GEIN, ahora financiado por la CIA, la inteligencia peruana modificó la metodología de búsqueda. Las torpes detenciones de los sospechosos dieron lugar a un minucioso rastreo de los principales militantes de Sendero. Durante los años 90 y 91, los agentes fueron conectando los puntos sueltos de la estructura guerrillera.

La “Operación Isa“ fue la primera punta desde la cual comenzaron a tirar. La madre de Isa, una militante de Sendero, la había denunciado anónimamente a la policía. En el texto también aparecían otros datos: teléfonos, nombres, direcciones. Pero el GEIN, en vez de detenerla, la siguió, la estudió. La maraña de datos tomaba forma. Los puntos, antes inconexos, ahora se unían y aportaban más información. Recién cuando entendían que la vigilancia a los sospechosos se agotaba, procedían a detenerlos.

Así descubrieron que muchos de los altos dirigentes comunistas no estaban escondidos en la selva sino ahí, frente a sus ojos, en barrios custodiados por los propios militares. Una de esos inmuebles fue hallado en junio de 1990. Era la primera vez en 20 años que las fuerzas policiales daban con una pista certera sobre la organización armada. La “Casa de Monterrico”, como se la llamó, era uno de los lugares que utilizaba Guzmán para dormir cuando pasaba por Lima. Había sido también sede del último congreso de Sendero Luminoso. Todos los acuerdos de ese congreso estaban ahí. Y entre los documentos encontraron una perla. Un papel doblado decía: “Datos importantes”.  Se detallaban los nombres, apodos, cargos dentro del partido y direcciones. Fue el quiebre. Pero transcurrió un año y medio de detenciones, vigilancias y delaciones hasta que detectaron otra casa, una donde -intuían-, podía encontrarse Abimael Guzmán.Sendero_afiche

La noche del 12 de septiembre de 1992, sobre la Calle 1 de la urbanización de los Sauces, en  Lima, transcurría con total tranquilidad a pesar de que, días atrás, Sendero Luminoso había perpetrado diversos atentados. Ahora su jefe, Abimael Guzmán, estaba sentado en el segundo piso de una casa de Los Sauces. Desarmado y concentrado en unos textos. Así lo encontraron los agentes del GEIN cuando, apenas pasadas las 20, irrumpieron por la puerta de entrada.

– “Tranquilo que ya perdí muchacho, tranquilo”, susurró Guzman, calmo, cuando un policía lo apuntó con su pistola.

Después llegaron las cámaras de televisión. Las imágenes atravesaron el planeta en instantes. Mostraban al líder guerrillero sentado en el mismo lugar, vestido completamente de negro, rodeado de gente, nervioso, discutiendo con el jefe de la Dirección contra el terrorismo, Ketín Vidal.

La próxima escena también fue en televisión. Pero esta vez, el show estuvo garantizado. El presidente Fujimori ordenó que Guzmán fuera expuesto ante el mundo como un animal recién cazado; como el último de una especie exótica en extinción. Lo vistió de un traje a rayas  horizontales, blancas y negras, a pesar de que los reclusos no usan ese tipo de vestimenta en Perú.

– “Como se ve en las películas, pensé que era muy ilustrativo que se lo presentara detrás de una reja y con un traje de esos”, dijo el ex presidente en una entrevista, antes de ser condenado a 25 años de prisión por cometer delitos de lesa humanidad.

Hoy, a sus 80 años, Abimael Guzman permanece en una cárcel de máxima seguridad. Desde entonces, su movimiento se fue desarticulando. En el video de su captura, en 1992, se lo puede escuchar, poco premonitorio. “Si uno muere, esto queda en los demás”, dice mientras se señala la cabeza.

El juicio

El juicio

Quizás también te interese...

Bruno, un joven argentino desaparecido en Perú Por Andy Flores – @andyfls Bruno Schell tiene 26 años y estudiaba Diseño de Imagen y Sonido en la UBA. En el verano del 2013 se fue de vacaciones c...
Los 15 mejores goles de la Copa América 2015 Todavía no ha terminado la copa américa pero ya estamos con ganas de compartir lo mejor de este torneo, y lo mejor, siempre son los goles. Ese momento...
La militarización en Perú, Estados Unidos y los go... Por Paola Miyagusuku* El Congreso peruano aprobó a fines de enero el ingreso de fuerzas militares extranjeras al territorio peruano a lo largo del 20...
El verdadero Indiana Jones descubrió Machu Picchu Por Pablo Taricco - @tariccopablo Cuatro billetes de 100 dólares, o una tarjeta de crédito. También sirven 1252 soles para subirse al Hiram Bingham...
La nueva cumbia peruana (chicha del siglo XXI) Así como en Argentina no logramos vivir eternamente de los discos de Pocho La Pantera y Ricky Maravilla, la movida tropical del Perú también se renovó...

Comentarios