Por Diego González – @diegon2001

De las crisis no necesariamente se sale por izquierda. Europa es una clara muestra de esto. La derecha florece en Alemania, en Francia, en Europa del este. Sin embargo, en la periferia más destemplada parece que la noticia en este 2015 tiene que ver con otro norte. Primero Syriza en Grecia, y en un futuro inmediato Podemos en España. La primera ya ganó las elecciones. La segunda resquebraja el viejo sistema político hegemonizado por el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). En este juego, América Latina tiene un rol especial.

Jean Luc Melenchon fue el candidato de la izquierda en las elecciones francesas de 2012. Vino mucho a la región y en sus discursos hablaba de América Latina. Las expectativas fueron mayores que la realidad y su cuarto lugar con el 11 por ciento de los votos tuvo gusto a poco.

Después del caos y la crisis, Grecia tuvo que adelantar las elecciones. El 25 de enero pasado la coalición de izquierda Syriza ganó las parlamentarias y su líder, Alexis Tsipras, asumió como primer ministro.
En el 2016 deberían realizarse las elecciones parlamentarias en Irlanda, y el partido nacionalista de izquierda Sinn Fein lidera las encuestas.

Pero el próximo desafió es España, donde para fines de este año están previstas las elecciones generales en las que Podemos tiene chances reales de imponerse y gobernar. Sería un batacazo.

Los lideres de Podemos tienen un ida y vuelta constante con América Latina, incluso mayor que la de Melenchon y Tsipras. Si bien esta región forma parte de sus relatos y de su construcción ideológica, en el caso de Podemos el intercambio es mucho más claro. Tanto Pablo Iglesias, como Iñigo Errejón y Juan Carlos Monedero aportaron desde la academia para pensar a América Latina en espejo con España, y viceversa. Ellos hablan de populismo desde Ernesto Laclau, piensan en la refundación del Estado, hablan de “procesos constituyentes” que redefinan todo.
La discusión entre la izquierda y la socialdemocracia es vieja. El PSOE en España, el laborismo en Inglaterra, el Partido Socialdemócrata alemán y el Partido Socialista en Francia forman parte de un mismo grupo al que estos nuevos movimientos emergentes cuestionan por ser funcionales al statu quo neoliberal.
En un contexto de crisis, el planteo parece  funcionar.
La noticia de estos días en relación a América Latina y a este debate tiene que ver con el viejo PSOE. Es que el ex presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien gobernó entre 2004 y 2007, abandonó el ostracismo y vino a la región la semana pasada. Primero La Habana, foto con Raul Castro. Después La Paz, titulo de honoris causa y debate con Evo Morales.
La visita estuvo repleta de escándalos. Por un lado, porque el hombre volvió a la cancha. Por el otro, porque desde el gobierno de Mariano Rajoy, del Partido Popular, calificaron el viaje como de “extraordinaria deslealtad”. Vale aclarar que Zapatero no caracterizó su gobierno por un ida y vuelta muy fecundo con la región. Tal vez el famoso “por que no te callas” del rey español a Hugo Chávez en 2007 fue el ejemplo más cabal de eso. En aquella cumbre Iberoamericana de 2007, Chávez le exigía a Zapatero que como presidente condenara a su antecesor José María Aznar por haber conspirado contra Caracas en el golpe de Estado fallido de 2002. Zapatero eludía el debate. Y en ese ida y vuelta se dió el exabrupto del monarca.

En parelelo a la gira de Zapatero, el flamante secretario general del partido, Pedro Sanchez, viajó a San Pablo para reunirse con Lula. “Es un referente de la buena política global” dijo el economista. La visita fue breve pero simbólicamente potente. Es que el gobierno de Rajoy mantiene relaciones frías con Brasilia, al punto de que a la asunción de Dilma Rousseff del 1 de enero solo asistió el embajador. Brasil es segundo destino de inversiones de España en el extranjero después del Reino Unido, con más de 83.500 millones de dolares. A su vez, España es el tercer inversor directo en Brasil, por detrás de los Países Bajos y EEUU.

De Brasil, Sánchez se fue para Uruguay a la asunción de Tabaré Vázquez. E insistió en que su objetivo como flamante secretario general es “estrechar los lazos con los partidos hermanos en Latinoamerica”. A la vuelta, vía twitter, publicó orgulloso las fotos con varios presidentes de la región que tanto exasperan al PP gobernante

 

Es la primera vez que Sánchez viaja a América Latina desde que asumió el liderazgo del PSOE en julio pasado. Queda claro; su misión es renovar al PSOE, arrinconado en las encuestas y sin una identidad definida de cara a las elecciones que se vienen. Con 43 años, este doctor en economista busca refrescar al partido que hasta mediados del año pasado tuvo como principal dirigente a Alfredo Pérez Rubalcaba.
Quizá tenga poco tiempo y tal vez ha corrido demasiado agua bajo el río para que el PSOE pueda crear una imagen nueva de sí mismo. Sin embargo, no deja de ser interesante, desde América Latina, ver como Europa se mueve y se acomoda y como en ese juego esta región tiene un rol y juega un partido.

 

 

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