El presidente de Ecuador, Rafael Correa decidió invitar a Brad Pitt al país. No lo hace de cholulo ni porque resulte rentable políticamente sacarse una foto con una mega estrella internacional. Lo invita porque desde la productora del actor compraron  los derechos de un libro escrito en el 2014, titulado “La ley de la selva”, que detalla la historia detrás de la batalla judicial de comunidades indígenas de la amazonía ecuatoriana en contra de Chevrón, acusada de contaminar sus territorios mientras operó en el país entre 1964 y 1992. El detalle es que desde sectres de la sociedad civil y del gobierno consideran al trabajo del periodista Paul Barret un autentico fraude financiado por la petrolera.

En paralelo, desde las redes sociales se promueve una campaña para evitar que Brad Pitt consiga su objetivo. Detrás del hashtag #BradDoTheRightThing, se publicó una carta abierta en inglés para el actor que dice: “Te invitamos a hacer lo correcto. Te invitamos a mantener los derechos de este libro —una ficción que tiene el potencial de hacer mucho daño a causa de las mentiras y la desinformación que propaga—. Te invitamos a hacer nada con esos derechos”.

La batalla del gobierno ecuatoriano contra Chevron es como una bandera de la “revolución ciudadana”. Una corte ecuatoriana dio la razón a las comunidades indígenas y condenó en el 2011 a Chevron a pagar una indemnización de unos 9.500 millones de dólares. Pero la petrolera recurrió a la justicia estadounidense que en marzo de 2014 emitió un fallo a su favor.

“Dada la contundencia de la verdad, cualquier persona, firma, etcétera, que colabore con Chevron será cómplice de la corrupción de esa empresa”, planteó esta semana Correa. Y agregó:“Estoy seguro que cuando sepa la verdad va a rechazar participar en esa farsa, en donde Chevron es la víctima y la víctima son victimarios”.

Por todo esto, el presidente lo invitó ante las cámaras a visitar el país para que conozco de primera mano la verdad sobre lo que pasó y sobre los daños que produjo la ex Texaco en la región. Por eso, para Correa el actor debería volver a la zona en la que ya estuvo en 2012  acompañado por Pablo Fajardo, la contraparte ecuatoriana del equipo de abogados cuya tarea fue defender la postura de Quito. El famoso actor “debería visitar la selva amazónica – insistió Correa -, mancharse la mano de petróleo en las lagunas dejadas por Chevron y permanecer durante tres días en los territorios contaminados”.

 

Al ser consultados por la agencia de noticias Reuters,  sobre lo dichos por Correa,  desde Chevron no han querido emitir comentarios. Solo se concentraron en aclarar que la petrolera no tiene relación  ni con el  libro ni con la película.

Ecuador aún pelea para cobrar a Chevron en los países donde esta empresa tiene activos, como Canadá, Argentina y Brasil. Desde 2013 el caso Chevron es un símbolo para la administración Correa. El propio presidente encaró la campaña La Mano Sucia de Chevron y él mismo viajó a uno de los pozos abiertos por Texaco en aquel período para meter las manos en los piletones de petroleo que todavía existen. Después viajaron las celebridades como Danny Glover o Mia Farrow, para imitarlo y evidenciar así el daño medioambiental.

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