Cuando pensamos en la Segunda Guerra imaginamos escenarios alejados: año 39;  campos helados por el invierno ruso; el norte de áfrica; paquetas ciudades europeas bombardeadas de lado a lado; puertos asiáticos, cubiertos de humo, muerte e incertidumbre.

Sin embargo los enfrentamientos se dieron también en las aguas y las costas latinoamericanas. Incluso miles de soldados de acá, viajaron a luchar al más allá.

La entrada de Latinoamérica a la guerra se dio en forma paulatina. La mayoría de los países eligieron sostener la neutralidad durante los primeros años de la contienda mundial que duró casi seis, entre 1939 y 1945. Apenas estallado el conflicto se había firmado en Panamá una declaración conjunta que mantenía a los Estados participantes fuera de la discusión armamentística. Sin embargo con el correr de los meses y la incorporación de los Estados Unidos al grupo de los Aliados, la situación cambió.

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Admiral Graf von Spee

Uruguay fue uno de los primeros en participar. No era su voluntad hacerlo y de hecho no se declaró parte hasta febrero del 45 cuando la guerra estaba por terminarse. Pero apenas empezada la contienda mundial el buque alemán Admiral Graf von Spee pidió refugió en Montevideo para reparaciones. Uruguay accedió pero dio aviso a los mandos británicos que esperaron al Graf von Spee en la confluencia del Río de La Plata y el Océano Atlántico. Su Capitán se vio obligado a entregarse y hundir la embarcación.

Así y todo, todavía reinaba la neutralidad en la región, pero la paz iba a terminarse también para los latinoamericanos

El primero en entrar de lleno a la Segunda Guerra fue Costa Rica. Pegado a los mandatos norteamericanos, el país centroamericano declaró la guerra al Eje un día después de que Japón invadiera Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 y puso sus tropas a la orden de los Generales aliados.

cybaNo pasaron 24 horas antes de que Cuba siguiera los pasos de Costa Rica. Primero le declaró la guerra a Japón y más tarde haría lo mismo con Alemania e Italia. En la isla gobernaba un jóven Fulgencio Batista que gracias a las oportunidades que ofrecía la contienda a países productores de materias primas -y a su privilegiada relación con el norte- logró levantar la economía cubana concentrada en la exportación azucarera, orientada hacia el abastecimiento de las tropas aliadas. Durante la guerra, Alemania hundió 5 buques mercantes cubanos y cazasubmarinos cubanos pudieron hundir al submarino alemán U-176.

En términos generales puede decirse que América Latina trabajaba para los Aliados. Carne, azúcar, metales y otros productos de primera mano viajaban por tierra y por mar hasta llegar a los frentes de combate. Los alemanes estaban al tanto y no tardaron en atacar esas vías de suministro fundamentales para sus enemigos en todo el mundo.

El 13 de mayo de 1942, un torpedo alemán hundió el buque petrolero mexicano “Potrero del Llano” que navegaba las costas de Florida en dirección norte. Una semana más tarde el “Faja de Oro”, también mexicano y petrolero, corría la misma suerte.

“Frente a esta reiterada agresión, …un pueblo libre y deseoso de mantener sin mancha su ejecutoria cívica no tiene más que un recurso: el de aceptar valientemente las realidades y declarar… que… existe un estado de guerra entre nuestro país y Alemania, Italia y Japón”.

Esas fueron las palabras que el presidente Manuel Ávila Camacho pronunció días más tarde. México entraba en la guerra y se volvía soldado de Occidente. Su misión fue liberar Filipinas del asedio japonés. Así fue como nació la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana (FAEM), alias Escuadrón 201 que junto a las tropas estadounidenses vencieron la voluntad del Sol Naciente en la región.

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Getulio Vargas y Franklin Roosevelt a bordo de un destructor estadounidense en 1943.

Brasil tardó un poco más. Sucedía que tanto Alemania como Estados Unidos, cada uno por su lado, eran grandes socios comerciales del país que gobernaba Getulio Vargas. Adentro la discusión era caliente, había defensores del nazismo y había quienes se veían favorecidos con la exportación de productos para el autodenominado mundo libre. Sin embargo, tras sucesivos ataques submarinos a las flotas mercantes que abastecían el norte africano, Brasil decidió declararle la guerra al Eje en agosto del 42. A los pocos meses Vargas se reuniría con su par norteamericano Franklin Delano Roosevelt para acordar la incorporación de 30 mil hombres brasileños a las filas en combate.

Mucho más acá en el tiempo, año 2011, se presentó en Brasil una serie web basada en los relatos de los sobrevivientes. Acá el trailer, que está en portugués pero con un poco de atención se entiende todo.

La posición argentina fue similar a la de Brasil. Si bien se sumó a la unicidad aliada en la región, no lo hizo sino hasta marzo del 45. Hasta entonces, Argentina mantuvo una relación hostil con los Estados Unidos aunque se benefició con la exportación de productos agropecuarios a Gran Bretaña. Declarada la guerra al Eje contribuyó en los frentes de batalla con 4000 soldados alistados en forma voluntaria.

La guerra terminó en mayo. Para las potencias occidentales la rendición alemana fue el día 8. Los soviéticos, por su parte instalaron el 9 de mayo de 1945 como el día de la victoria. La capitulación del ejército alemán se firmó a la medianoche, cuando ya era la madrugada del día siguiente en Moscú. Pero en todos lados se conmemora en estos días el fin de la tragedia bélica más grande de la historia que dejó entre 50 y 70 millones de víctimas en todo el mundo.

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