“Um mulato baiano, Muito alto e mulato Filho de um italiano E de uma preta hauçá

Foi aprendendo a ler Olhando mundo à volta E prestando atenção No que não estava a vista Assim nasce um comunista”

Fragmento de Um comunista, Caetano Veloso

Por Emiliano Gullo – @emilianogullo

El cine Sky Tijuca de Río de Janeiro anuncia su principal película en cartel: El amo de la selva, con Bob Hope y Anita Ekberg. Estrenada en Estados Unidos en 1963, en Brasil, un año después, todavía es novedad. Entre los que compran la entrada se encuentra Carlos Marighella, ex diputado comunista, poeta, intelectual marxista, revolucionario. El cine está cercado por militares. Imposible escapar, pero no resistir. Lo sostienen entre cuatro militares; Marighella, desarmado, se planta ante la muerte segura:

-“¡Abajo la dictadura fascista!”, escupe.

Le pegan tres tiros. Pero es inútil. Sobrevive y su figura se dispersa por Brasil como un mito viviente. “El enemigo público número uno”, dirá la prensa carioca por esos días. Para imaginarse lo que significó este hombre en Brasil alcanza con utilizar el método científico más popular. Efectivamente, la primera respuesta de Google a la frase “guerrillero brasileño” es Carlos Marighella. Pero Marighella no fue solamente un guerrillero.

Hijo de un inmigrante italiano y una descendiente de esclavos, Marighella nació en 1911, en un barrio popular de Salvador de Bahía. Antes de terminar el colegio secundario, en 1934, se afilió al Partido Comunista Brasileño (PCB).

Ese mismo año, Getulio Vargas ratificaría en las urnas su legitimidad como presidente después de haber llegado con un golpe de Estado. Sólo dos años después, a Marighella lo detienen por subversivo. Comienza así una historia de clandestinidad, resistencia y adoctrinamiento marxista. El gobierno de Vargas entiende el peligro. Con el varguismo habrá políticas sociales, desarrollo del Estado e inclusión de los trabajadores. Y tolerancia cero para los rojos. Lo manda preso de nuevo en 1939. Esta vez se quedará en las sombras hasta 1945. En las elecciones de diciembre de ese año es elegido diputado por el PCB. Pero en esos mismos comicios ganaría las presidenciales Eurico Gaspar Dutra, un militar poco afecto a los comunistas, que en 1948 decretó la ilegalidad del PCB.

Marighella volvía a la clandestinidad. Y, a los pocos años, Getulio al poder. Así las cosas, ya como uno de los máximos dirigentes de su partido en Brasil, emprendió una gira revolucionaria. Se entrevistó con Mao en China y recorrió varias ciudades de la Unión Soviética. El regreso al país lo sacude. Estados Unidos se infiltra con la CIA cada vez más en el territorio y en la estructura de poder. Vargas se suicida en 1954. Comienza a gestarse un golpe de Estado. Finalmente, en 1964 Humberto de Alencar Castelo Branco asciende a la presidencia gracias a la fuerza y a Washington. El golpe es en marzo; y los diarios burgueses difunden su foto y titulan:  Marighella, el enemigo público número 1.

Apenas un mes después, en mayo, el Ejército y la policía piensan que tienen cercado al guerrillero. Está dentro de un cine. Es imposible escapar. No escapa, resiste y después de pegarle tres tiros en el pecho logran meterlo en el patrullero. Gracias a un habeas corpus, la Corte lo libera al año siguiente. En plena dictadura, para muchos militantes de izquierda, la única opción es la resistencia armada. Marighella lo entiende así.

En 1967 rompe con el PCB y viaja a Cuba para participar de la creación de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS). Dice a su regreso:

“En el Brasil sólo la lucha armada, con la guerra de guerrillas como su mejor expresión, puede lograr la unidad de las fuerzas revolucionarias”.

Funda el grupo armado marxista ALN (Acción Libertadora Nacional) con el que asesta golpes armados en las principales ciudades de Brasil; especialmente en San Pablo y Río de Janeiro. Expropiación de armas y explosivos, robo de bancos, asesinatos de empresarios que apoyaban la dictadura.  La ALN crece a fuerza de golpes comandos. Hasta que uno, en 1969, retumba en la capital del mundo. Marighella lo escucha por radio desde la clandestinidad. “Grupos revolucionarios secuestraron al embajador de Estados Unidos, Charles Burke Elbrick”.

Joaquim Câmara Ferreira, comandante de ALN, había decidido esa acción unilateralmente. La operación culmina en la liberación de 15 presos políticos. El diplomático es liberado sano y salvo.

El Estado aumenta la presión para la caza de guerrilleros. Siempre en la clandestinidad, Marighella se las arregla para terminar y difundir el “Mini manual del guerrillero urbano”, que circulará durante años entre los militantes.

Pocos meses después, el ejército le tiende una trampa perfectamente armada. Secuestra a varios de sus compañeros más cercanos. A fuerza de tortura, lo delatan. Marighella llega a una supuesta cita. Ya está todo cantado. Apenas baja, lo fusilan desde varios autos; oficiales de civil, militares. Todos tiran. Esta vez no hay nada que hacer para el guerrillero. El mito tiene 58 años. Y toda la historia por delante.

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