Todo buen bebedor sabe apreciar un Gin Tónic como dios manda: mucho hielo + gin + agua tónica + rodaja de lima. Incluso hay quienes se animan a agregarle pepino. Cada persona es un mundo…

Pero para los especialistas, buena parte del secreto de este clásico de la coctelería suele estar en el gin que elijas para prepararlo. Y en ese campo los importados como el London, el Tanqueray o el Bombai, suelen llevar la ventaja, aunque el gin argentino Príncipe de los Apóstoles viene tomando impulso (guardate ese datito).

¿Y el agua tónica? Son pocos los que reflexionan sobre este punto central. Podrías preparar un gran gin tonic agregando soda y quinina (el extracto de quina, base del agua tónica) pero es difícil hacerlo así en casa. Por eso en NTD te proponemos la fórmula más latinoamericana: Gin Príncipe de los Apóstoles y Paso de los Toros, el agua tónica de origen uruguayo que fue creada hace 90 años y tiene toda una historia.

Con fuerza de toro

Paso de los Toros es una ciudad uruguaya del departamento de Tacuarembó, en el centro del país. Su particular nombre está inspirado en la fuerza de los baqueanos de la zona, que empujaban las carretas para atravesar el caudaloso Río Negro. En honor a esos “hombres toro” el pueblo acuñó su nombre.

El creador Rómulo Mangini

El creador Rómulo Mangini

Pero lo que hoy es una fama vetusta, en otro tiempo fue presente y llegó de la mano de la fábrica de gaseosas que el montevideano Rómulo Mangini instaló allí a mediados de los años 20. Sus sodas saborizadas eran clásicos de aquel pequeño pueblo, pero el verdadero boom estalló tras el lanzamiento de una gaseosa tónica que, según los especialistas, era mejor que la original inglesa.

Pedro Armúa cuenta en su “Historia de Paso de los Toros”, que el inglés Jorge Jones -un “amante de la buena vida y exquisito bebedor”- desafió a Mangini a igualar una gaseosa tónica similar a las originales provenientes de Gran Bretaña. Se trataba de un agua gasificada mezclada con extracto de quina, una sustancia de sabor amargo que el inglés William Cunnington había traído de India y que tenía además un uso medicinal en la cura de la malaria.

Durante semanas Mangini probó distintas fórmulas que siempre eran rechazadas por Jones, hasta que un día el experto inglés dió su visto bueno: allí nació Príncipe de Gales el agua tónica de Mangini que rápidamente fue un éxito en su pueblo y logró una rápida expansión en otras ciudades. Cuando el suceso se volvió notable, Mangini decidió cambiar el nombre de la bebida y homenajear a la ciudad que vió crecer su emprendimiento. Allí nació Paso de los Toros.

Con el correr de los años, aquel agua tónica se hizo famosa y conquistó Montevideo y otras ciudades uruguayas. Pero el secreto de su sabor estaba bien guardado, ya que su fórmula sólo era conocida por el propio Mangini y un colaborador muy cercano: Vignoly.

Según cuentan los viejos del lugar, Vignoly preparaba la fórmula y Mangini probaba cada lote antes de entrar en producción. Y si bien la fórmula siempre fue secreta, había tres elementos conocidos: uno era evidente: la quinina. Otro ingrediente era cáscara de naranja. Era sencillo deducirlo, ya que diariamente se pelaban cientos de naranjas en la fábrica, y sólo se usaban las cáscaras. Todo aquel que se hacía presente, podía llevarse una bolsa de naranjas peladas. También se enviaban a la escuela, para usarlas en la cocina.

Por último, el agua: la fábrica poseía un pozo dentro del predio, y si bien Mangini mandaba preparar otros productos con agua corriente, la tónica se preparaba siempre con agua de ese depósito. Tenía un sabor especial.

Durante algunos años, la producción y las ventas crecieron día tras día, y a la par del crecimiento de la marca, el orgullo de los pueblerinos crecía también. Hasta que llegó Pepsi. Cuando los representantes de la marca internacional comenzaron a comprar acciones de la Paso de Los Toros nadie pensó lo que sucedería. A mediados de los años 50 obtuvieron la mayoría accionaria y pasaron a controlar la estrategia de ventas. Poco tiempo después, el viejo Mangini murió y Pepsi decidió cerrar la fábrica y producir solamente en Montevideo. Al tiempo también murió Vignoly, y se llevó la fórmula a la tumba.

Hoy en Paso de Los Toros nadie posee el secreto de la pócima original, y si bien la gaseosa producida a gran escala logró trascender con mucho éxito las fronteras uruguayas, dejó tras de sí y casi en el olvido a aquella ciudad que la tuvo por orgullo durante 25 años.

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