Por Andy Flores @andyfls – Enviado especial a Rio de Janeiro.

Se profundiza la crisis en Brasil

La crisis política avanza a un ritmo vertiginoso. En solo 24hs la agenda se vio convulsionada por las escuchas entre la presidenta y Lula da Silva, por el intento de frenar la asunción de Lula y por la votación de la comisión de impeachment. La coyuntura no pronostica descanso. Hoy se esperan marchas tanto a favor como en contra. ¿Puede avanzar el juicio político? ¿Asumirá Lula definitivamente como ministro?

El escándalo de corrupción que desató el presunto esquema de coimas con dinero de la petrolera estatal Petrobras salpicó tanto a la oposición como al oficialismo. A principio de este mes el ex líder del Partido de los Trabajadores en el senado, Delcidio Amaral, declaró en el marco de un acuerdo de cooperación que le permitió la excarcelación, que tanto Dilma como Lula estaban al tanto de los hechos de corrupción en Petrobras.

Así empezó el mes y a eso le siguió la declaración coercitiva de Lula y multitudinarias marchas en 200 ciudades del país. Eso explica sobradamente el clima tenso que se respira en Brasil.

LULA MINISTRO

La carta política de Dilma era arriesgada, pero prometía ser efectiva. Con Lula Ministro de la casa civil, podría lograr un poco de orden y dirección dentro de las filas del gobierno en un contexto en que el PMDB, su principal aliado, le puso fecha para el 28 de este mes al encuentro en el que definirá si continúa su alianza con el PT o termina de hacerla volar por los aires.

Dilma presentó a Lula con un discurso duro y seguro, mientras afuera sonaban las cacerolas en varias ciudades. La asunción fue interrumpida varias veces por gritos a favor y en contra, pero el golpe certero llegó más tarde cuando el juez Itagiba Catta Preta Neto intentó detener la formalización del cargo. Al cierre de esta nota la suerte del cargo de Lula depende del resultado de la apelación presentada por la Advocacia-Geral da União.

IMPEACHMENT

Ayer se eligieron los diputados que integrarán la comisión que determinará si avanza o no el impeachment. La comisión estará presidida por el líder del PSD Rogério Rosso y el plazo de para tomar una desición está medido en sesiones; son 15 para emitir dictamen. Dentro de las primeras 10 sesiones Dilma tendrá su momento para presentar la defensa. Finalmente, para que el juicio político sea aprobado se necesitan 342 votos de un total de 513 diputados. Si eso prospera, el camino sigue rumbo al Senado, que deberá decidir entonces si suspende a la presidenta, para lo que necesita mayoría simple, y finalmente si la destituye, para lo que requerirá dos tercios.

Hoy (18) Brasil será escenario de manifestaciones a favor y en contra del gobierno. La oposición viene de convocar más de un millón de personas y el oficialismo, si no quiere perder aún más terreno en las calles, deberá garantizar una buena convocatoria.