Por Emiliano Santorsola

Hace un año comenzaba una lenta pero continua caída del precio del barril de petróleo en el mundo. Esto se debió a una alteración de las fuerzas geopolíticas y económicas. Particularmente, a las diferencias que existieron en el vínculo entre Rusia y los EEUU, y la situación en medio oriente.

Esto afecto principalmente a los países que son exportadores de petróleo. En la región los principales perjudicados son Venezuela, Ecuador y Colombia. En paralelo, mejora la balanza comercial de países como Argentina, Brasil, Chile y Perú que dependen de la importación de crudo.  

LOS INICIOS

Todo empezó con una escalada discursiva entre Rusia y EEUU, sobre el conflicto en la península de Crimea y la profundización del conflicto en Ucrania.  Tras la caída del presidente de Ucrania, Yanukovich (aliado ruso), el país giró hacia una postura afín a Europa. En Rusia vieron como una amenaza el vínculo entre Ucrania y los principales países de Europa.

El conflicto no terminó. Rusia impulsó la construcción de un nuevo gasoducto que no pasase por Ucrania. Europa no es autónoma: tanto Alemania, como Francia e Italia, consumen grandes cantidades de gas ruso, y por lo tanto, no tienen intención de que escale un conflicto entre Rusia y EEUU.

Un tema más fue el deterioro de las relaciones internacionales entre Rusia y EEUU frente a medio oriente. El apoyo ruso a Siria y a Irán, terminó de resquebrajar la relación. Siria estaba – aún lo está – en conflicto por un intento de derrocar a su presidente Bashar al Asad. Los grandes países productores de crudo (Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes) son reinos Sunnies que cuentan con el apoyo de EEUU y están enfrentados a los países con gobiernos chiitas.

En la región los principales perjudicados son Venezuela, Ecuador y Colombia. En paralelo, mejora la balanza comercial de países como Argentina, Brasil, Chile y Perú que dependen de la importación de crudo.

LAS RAZONES DE LA BAJA DEL CRUDO

La demanda de petróleo no está cubriendo la gran producción y el precio del petróleo cae desde agosto de 2014: de U$S103 el barril a U$S38.91 el 24 de agosto de 2015. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió no regular la producción y precio cayó en picada.  

¿Cuáles son las razones?. Por un lado, la ralentización de la economía mundial, que no se recupera desde 2009. Esto repercute en la demanda de petróleo. Por otro lado, los intereses de las grandes petroleras norteamericanas ante un escenario en el que con el precio del crudo al mínimo no encuentran rentabilidad en el shale (extracción de petróleo no convencional). Con esto se benefician las grandes petroleras que operan en EEUU.

Como en todo mercado capitalista, el grande se come al chiquito. Las medianas empresas no pueden competir en un mercado que requiere grandes inversiones y el mercado tiende a la concentración. Las grandes empresas petroleras que invierten en el shale absorben a las más pequeñas.

Finalmente, la baja del petróleo afecta a los países exportadores. Esto beneficia a los EEUU, que ven deteriorarse las economías de países que cuestionan su hegemonía. En este caso, hay varios países que sufren el impacto. Rusia, Venezuela, Irán y Ecuador en menor escala.

Barril de crudo en Agosto 2014 en dólares

Barril de crudo en Agosto 2015 en dólares

LATINOAMERICA

El caso venezolano, en tanto miembro de la OPEP, es el más grave. La ya deteriorada economía bolivariana se ve afectada por la baja del crudo y el ingreso de divisas de sus arcas. El petróleo y los derivados químicos representan el 70% de sus exportaciones. En principio decidió exportar más para cubrir sus ingresos. Una decisión que a la larga va a repercutir a una baja del precio.

En Ecuador las exportaciones de petróleo representan el 53% del total. Durante los últimos años tuvo un gran flujo de divisas debido a los precios altos y pudo financiar grandes inversiones del Estado. El segundo problema de Ecuador radica en la economía, dolarizada desde el año 2000. La caída de ingresos de divisas y la revalorización del dolar llevó al presidente Rafael Correa a tomar medidas en consonancia con la reducción de los ingresos. En el caso colombiano el petróleo representa el 55% de las exportaciones. Estas se redujeron considerablemente y afectaron los ingresos de divisas.

Como en todo mercado capitalista, el grande se come al chiquito. Las medianas empresas no pueden competir en un mercado que requiere grandes inversiones y el mercado tiende a la concentración. Las grandes empresas petroleras que invierten en el shale absorben a las más pequeñas.

Por el momento los grandes beneficiarios son los países que están importando crudo. Aquí hay que realizar algunas salvedades. Los mayores beneficiados son Chile, Perú y los países centroamericanos que dependen de las importaciones de petróleo para hacer funcionar sus economías. En el caso chileno, la industria del cobre necesita grandes recursos energéticos.

La salvedad debe hacerse para el caso brasileño y argentino. Ambos países consumen mayoritariamente su producción de petróleo y cubren su faltante de demanda interna con importaciones. En el caso argentino ha reducido las divisas afectadas a la importación de energía, pero en el largo plazo, afecta a las inversiones petroleras no convencionales como en Vaca Muerta. Lo mismo ocurre en Brasil, donde los descubrimientos de nuevos yacimientos en aguas profundas – Presal -, pueden continuar sin extraerse con estos valores actuales.  

CONCLUSION

Esta estrategia política de mantener el precio del petróleo a la baja, puede ser sostenida por los grandes jugadores como Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Qatar y EEUU. La pregunta es durante cuánto tiempo puede ser soportada por Rusia, Venezuela y Ecuador. Por el momento, llevamos ya casi un año de baja de precio del petróleo y la situación internacional ha sufrido modificaciones. No ha sido gratuita para ninguna de las naciones intervinientes. La baja del crudo es parte de un acuerdo entre la OPEP y los EEUU y todavía ninguna de las partes lo ha modificado. Así, la OPEP opta por seguir perdiendo plata a sabiendas de que reducir la producción implica un alza de los precios. Las petroleras pierden ingresos, pero a la larga verán los beneficios de un mercado más concentrado y con menos jugadores. Acá sin duda lo más interesante es ver cómo continua afectando este proceso a la relación entre Rusia y los EEUU y sus intereses en las distintas regiones.

Para latinoamérica el escenario es sombrío. Salvo algunas excepciones, en el corto y largo plazo representa serias dificultades para la mayoría de las economías, sobre todo para las exportadoras.

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