El clima político en Brasil está quente. Dilma Rousseff asumió su segundo mandato a comienzo de este año y puso así en marcha el cuarto período consecutivo del proyecto político del Partido de los Trabajadores (PT). El panorama político y económico es áspero, a lo que se suma un escándalo de corrupción que envuelve a Petrobras y que salpicó a funcionarios de alto rango. La desaprobación a su gestión es la más alta en 27 años de historia brasileña. Según CNI-IBOPE, el 69% de los ciudadanos califica su gestión como “mala o muy mala”.

En este contexto es que Jeferson Monteiro, la persona detrás de la cuenta @dilmabr, decidió apartarse de las redes con las que, a través de la ironía y el humor, defendía a la presidenta.
Monteiro es un joven publicista de 25 años que creó las cuentas de Facebook y Twitter “Dilma Bolada (irritada)”. El fenómeno de las cuentas ficcionales permite construir un personaje alrededor de una figura pública que nada tiene que ver con quien genera el contenido de los posteos. Aunque en este caso el alter ego y el primer yo se encontraron y hasta trabajaron juntos hasta ayer.
Jeferson Monteiro supo cosechar 1.6 millones de fans en Facebook y 473.000 seguidores en Twitter. Así, el PT lo contrató como parte de la campaña en redes sociales de cara a las elecciones de octubre de 2014, según afirmó en su momento la revista Época. El personaje, además de su gran capacidad de llegada al electorado brasileño, tenía otra ventaja excepcional: le permitía decir al PT lo que la Dilma original no podía decir frente al público.

En medio de la crisis que enfrenta el gobierno de Brasil y un día antes de que Dilma formalizara su nuevo gabinete, Monteiro anunció que él “renuncia” a su puesto de alter ego. Algunos aducen que el motivo de la renuncia se debe, más que a diferencias políticas, a desacuerdos comerciales de Monteiro con el PT por el pago por su personaje.

Como sea, el fake de la presidenta brasileña posteó en Facebook:

“Dilma no necesita mi apoyo en su gobierno, ni el mío ni el de quienes votaron por ella. Después de todo, sólo importa el apoyo del PMDB y parte de los empresarios para que se mantenga allí donde se encuentra. El Gobierno cambia la posición. No es el Gobierno que yo y más de 54 millones de brasileños eligieron. La vida es acerca de elecciones, y ella hizo la suya. Ahora lo que queda es dejar algo bueno para Brasil allí y repetir los versos de Beth Carvalho: Usted pagó con traición a quien siempre le dio la mano. Seguimos”

Jeferson aclaró a su vez que a pesar de no estar más de acuerdo con el gobierno de Dilma, no apoya el impeachment, juicio político, que impulsa la oposición.

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