Por Julia Codo, desde San Pablo

La presidenta Dilma Rousseff anunció hoy una amplia reforma ministerial que responde a las exigencias de los mercados financieros. Se reduce el número de ministerios de 39 a 31 y también se recorta un 10  por ciento de los salarios de los ministros. En términos políticas así se busca calmar a  los legisladores del principal partido de su conciliación, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Una organización que ganó más peso en el gabinete; ahora controla siete carteras – mientras el PT tiene 9 – y se queda con el disputado y estratégico Ministerio de Salud.

En Brasil hay una máxima que dice: “no se gobierna sin el PMDB”. Considerado el principal aliado del gobierno Dilma Rousseff, al que pertenece el vicepresidente Michel Temer, el partido salió de las elecciones de 2014 con el mayor número de parlamentarios en el congreso. Además se quedó con 7 de los 27 gobiernos regionales brasileños – el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal partido de oposición, se quedaron con 5 estados. Por si fuera poco, el grupo político más poderoso de Brasil controla hoy la Cámara de Diputados y el Senado.

El origen de PMDB está en el periodo de la Dictadura Militar (1964-1985), época en que solamente dos partidos estaban permitidos: Alianza Renovadora Nacional (ARENA), el partido de los militares, y el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), fundado en 1966 como grupo de oposición a la  dictadura, donde cabían todos los tipos de opositores y personas con opiniones distintas. El MDB fue un  partido de oposición tolerado por los militares, y desde ahí tenuemente participó en la lucha por la vuelta de la democracia.   

Actualmente es un partido considerado de centro, formado por los más variados tipos de grupos políticos e ideológicos. Desde la redemocratización de Brasil (1985-1989), el PMDB estuvo casi siempre en el poder. Participó de gobiernos antagónicos, como el de Fernando Henrique Cardoso (PSDB) y el de Luiz Inácio Lula da Silva (PT). Su fórmula de éxito es sostener siempre el partido vencedor en cambio de ministerios y acceso a los recursos económicos, lo que en Brasil algunos críticos de este partido llaman de “fisiologismo”, práctica que se caracteriza por la búsqueda de ventajas personales, muchas veces en detrimento de los intereses públicos.

Desgastada por la crisis económica y política y por el escándalo de corrupción en Petrobras en que están involucrados varios partidos, incluso el PT, Dilma parece estar en las manos del PMDB. Un aliado que se porta cada vez más como oposición, especialmente en la Cámara de Diputados presidida por el conservador evangélico Eduardo Cunha, también del PMDB.

Cunha, que en julio de este año anunció su ruptura con el gobierno, ya impuso algunas importantes derrotas al poder ejecutivo nacional (como la reducción de la mayoría de edad penal, la tercerización de los trabajadores y la aprobación del financiamiento privado en campañas políticas).  Está también en sus manos la posibilidad de avanzar con un juicio político contra Dilma Rousseff, ya que toda la línea de sucesión de la presidenta es de PMDB: vicepresidente: Michel Temer; presidente del Senado: Renan Calheiros; presidente de la Cámara de Diputados: Eduardo Cunha. Los dos últimos están enredados en el escándalo de Petrobras y acusan el gobierno de intentar imputarlos.

La reforma administrativa que cortó 8 de los 39 ministerios brasileños y redujo el 10% de los salarios de los ministros, fue principalmente una reforma política que contó con la actuación del expresidente Lula y buscó asegurar gobernabilidad y apoyo político para aprobar las medidas de ajuste fiscal e impedir el impeachment de Dilma Rousseff. Entre los cambios más importantes están la sustitución de Aloizio Mercadante, Jefe de Gabinete e importante aliado de Dilma Rousseff, por el exgobernador de Bahia, Jaques Wagner (PT), hombre de confianza de Lula. El Ministerio de Ciencia y Tecnología y el Ministerio de la Salud, ahora comandados por Celso Pansera y Marcelo Castro, ambos del PMDB, nombres ligados al diputado Eduardo Cunha.

El PT se mostró dispuesto a sacrificarse al perder 3 ministerios para obtener finalmente el apoyo de PMDB, que evidentemente sale fortalecido. Ahora muchos de los electores del Partido de los Trabajadores temen que el PMDB ya pueda empezar a gobernar incluso antes de alcanzar la Presidencia de la República.

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