Por Andrés Flores – @andyfls

El español Richard Mateos documentó en “Amurallados” la frontera de España con África, la puerta de entrada para los migrantes que intentan cruzar hacia territorio europeo. ¿De qué se trata la crisis de refugiados? ¿Cómo es ser un cineasta no vidente recorriendo el Gurugú Marroquí, la última parada de los africanos que buscan el sueño europeo?

El mundo no tenía tantas personas desplazadas de sus hogares desde la Segunda Guerra Mundial. Google, un buen parámetro a escala planetaria de lo que buscan las poblaciones en internet, reveló los términos más buscados por los sirios: “rutas hacia Europa” junto a tratamientos para fracturas, quemaduras y heridas de bala. Los refugiados en el siglo XXI le piden a google tener suerte.

Quienes se vieron obligados a abandonar su país por persecuciones políticas, religiosas, guerras, hambrunas o “en busca de una vida mejor” se volcaron en masa a intentar alcanzar el territorio Europeo, donde esperan encontrar refugio y el futuro que sus países de origen les negaron.

Richard Mateos tiene 38 años pero parece más joven. El primer encuentro fue por Sarmiento y Rodriguez Peña, en el centro de Buenos Aires, donde el tránsito parece devorarse a cualquiera. Por la misma vereda caminan un grupo de senegaleses con anteojos oscuros encajados en una plancha de telgopor, listos para vender. Van en dirección a la Avenida Corrientes, están a 7 mil kilómetros de su tierra natal y se cruzan sin conocerse con un documentalista español. El ser humano está en movimiento.

Para Richard circular por la marea porteña no fue fácil. A la entrevista, de hecho, tuvo que llegar sin su perra guía. En Buenos Aires, en una semana, lo echaron de tres lugares, los taxis no le pararon y se tuvo que pelear con un colectivero que lo hizo bajarse. “La molestia por el perro guía hace visible que la gente no empatiza con la diferencia”,  contó a #NTD con su acento español.

“Al bosque de Marruecos también fui sin perro guía y sobreviví, en la cultura árabe no son tan queridos los perros y viajar con perro guía iba ser sumarle una complicación más”, relató. Se refiere al monte Gurugú en Marruecos, a donde tuvo que entrar a escondidas. Esa es la última parada de los migrantes que tratan de alcanzar Europa.

Tras el monte está la valla que divide Europa de África, Marruecos de Melilla, formalmente territorio español y por ende europeo, aunque reclamado por Marruecos. En ese bosque pueden pasar meses y años intentando pasar al lado europeo. Los golpean, los trafican, los asesinan. Las “deportaciones en caliente” violan las leyes de la Unión Europea (U.E.), que prohíben devolver inmediatamente a quien pise territorio europeo si esa persona solicita refugio.

No podemos creer que Europa nos trate asi

Richard recorrió ambos lados la valla que divide Melilla de Marruecos conversando con migrantes que quedaron de un lado y del otro, con guardias civiles, con la iglesia, con habitantes españoles de Melilla. “El problema es que Europa quiere solucionar los conflictos clausurando caminos, cerrando fronteras”, dijo. Y se refirió a la doble moral: “La Unión Europea se ha metido en guerras y bombardeos en territorio africano y en medio oriente. Su discurso hacia los pueblos fue que si les pasaba algo Europa estaría ahí para recibirlos”.

‘No podemos creer que Europa nos trate así’, le dijo un africano a Richard. El hombre había abandonado su país rumbo a España. “En principio los africanos migran dentro del propio continente. La situación actual muestra una gravedad que tiene como desenlace que el único destino posible es Europa”, analizó el documentalista.

Su obra “Amurallados” se mantiene lejos de los golpes bajos, escapa a las escenas trágicas que abundan en una zona tan violenta como la frontera europeo-africana y se centra en el relato de los protagonistas. Pero por más que eso deliberadamente no esté incluido en el documental para escapar del impacto mediático al que estamos acostumbrados con las agencias de noticias y las cadenas de televisión, Richard no volvió igual después de haber conversado con quienes atravesaron todo un continente para huir de horrores inimaginables. “Uno de los momentos más fuertes fue cuando conversé con un africano que intentó cruzar la valla y fue brutalmente golpeado hasta romperle la espalda”, contó. El hombre le mostró la cicatriz y él la tocó. “Recorrer la cicatriz que surcó su espalda después de que logró llegar al hospital de Marruecos, luego de haber sido abandonado en el medio del bosque por la policía me llevó a preguntas existenciales: ¿la naturaleza del ser humano es la maldad?”

Fronteras

En las fronteras se explicita el ejercicio del poder de los Estados. En ellas conviven turistas, refugiados, traficantes, militares, policías. “Las fronteras son una gran oportunidad de negocios”, dijo Richard convencido.

En lo primero que uno piensa es en el negocio de los traficantes, pero no es el único. “Está el negocio de los Estados: las vallas conllevan contratación de empresas para que las mantengan, cambien las rejas, agreguen cámaras de visión nocturnas. La valla de Melilla tiene lanzadores automáticos de gas pimienta”, contó Mateos. “La frontera implica retroceder como especie, lo que conformó al ser humano fue la capacidad de migrar, el derecho a la libre circulación, poder movernos a lo largo del planeta y quedarnos donde nos gusta”, agregó.

Una de las grandes discusiones que se da actualmente sobre la crisis de refugiados es la división entre los migrantes legítimos y los migrantes económicos. Más allá de la distinción de que no son migrantes sino refugiados, se intenta distinguir de aquellos que llegan a Europa motivados por persecuciones y los que lo hacen en busca de un mejor futuro.

La misma tarde de la entrevista a Richard, Angela Merkel -Canciller de Alemania- afirmaba en los medios: “Nadie abandona su país ligeramente, tampoco los que vienen por motivos económicos”. Pero luego aclaró que a los últimos, hay que pedirles que se vayan: “No pueden quedarse, precisamente para que podamos ayudar realmente a los que necesitan nuestra protección”. Richard frunció el ceño cuando leí de un diario que estaba desparramado en la mesa del bar la declaración de Merkel: “La economía también es política”, respondió rápido. “Hay una falsa separación entre inmigrantes buenos e inmigrantes malos, cualquiera tiene derecho a buscar un futuro mejor”, agregó. Una frase de un adolescente español que aparece en el documental de Richard sobrevoló toda la entrevista: “Si yo estuviera en lugar de ellos haría lo mismo, buscaría llegar a Europa”.

documental completo

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