andy2Por Andy Flores – @andyfls

Opciones a la hora de beber hay muchas. Está la cervecita al paso, el vino de la casa y los tragos clásicos: Campari con naranja y Fernet con Coca. Pero, ¿qué pasa cuando el antojo nos pide algo distinto? La coctelería tiene la respuesta para eso y en Buenos Aires hay pequeños -grandes- bares para disfrutarla.

En el cine hay momentos memorables que no hubieran sucedido sin un trago en la mano. En “El Padrino II” Fredo le pregunta a Michael Corleone en la Habana “Cómo se pide un Banana Daiquiri en castellano”. En James Bond (1962) Sean Connery pide su clásico “Vodka Martini, agitado pero no revuelto”, o el “Champagne cóctel” de Casablanca (1942). Y la lista puede seguir hasta el infinito.

El arte de mezclar bebidas espirituosas y agregarles jugos de frutas, soda o tónica no es nuevo. Pero la sofisticación de los barman alcanzó niveles que otrora estaban reservados únicamente para los chefs. Hoy un barman no se limita a tomar el pedido y preparar una mezcla, o por lo menos así opina Guillermo Blumenkamp, dueño y señor de la barra del bar Doppelganger.

En tiempos donde la industria del cóctel crece de la mano de un público que busca bebidas diferentes a la hora de salir, también la escena encuentra lugares comunes. Lo distinto llega con la innovación. Guillermo está convencido de que “el bebedor tiene que poder salirse de su zona de confort para animarse a probar otros tragos y experimentar nuevas combinaciones”. El paso previo que debería tener toda barra es preguntarle al cliente qué bebida de base le gusta, qué suele tomar y, a partir de eso, poder ofrecerle una combinación que le resulte familiar, pero que sea diferente a la que está acostumbrado a beber. Así por la noche de Doppel pasan tragos como el Belcebú, el Doppelmeister o el California. Como el cartel que reposa en la barra lo indica, no es para cualquiera.

Belcebú

Gancia red bitter

Limón

Miel de caña

Hesperidina

Sidra

Piel de limón

Romero

Doppelmeister

Wokka Saki

Jägermeister

Angostura

Licor de guinda

Lima

Pomelo

Jugo de limón

Azúcar negra

California

Vodka

Vino tinto

Ron Dorado

Cointreau

Pasas de uva

Piel de limón

Romero

La entrevista empieza un poco antes de lo pautado, el bar todavía no abrió. Da la sensación de haber llegado temprano a la casa del anfitrión mientras prepara la mesa. Dos de los barman se ponen la corbata, tiradores y la camisa adentro del pantalón mientras acomodan las bebidas. Todo parece una obra de teatro pero la llegada de los primeros clientes rompe la cuarta pared y el ambiente vuelve a ser el de un bar. Las luces se acomodan y empieza la función.

Para aquellos a los que el marketing los cansa, decepciona y molesta, es bueno encontrar lugares que, a pesar de ser iniciativas comerciales, están comandadas por una declaración de principios. Elegir los hielos uno por uno para evitar aquellos que son huecos porque se derriten más rápido, o servir únicamente los tragos con jugos de frutas naturales son dos de los principios inquebrantables por los que jura Guillermo antes de pararse detrás de su barra. “Esta es una barra democrática, acá podes tomar lo que a vos te gusté, pero en lo que somos una dictadura es en que acá solo se preparan cócteles, nada de pedir una cerveza”. Acto seguido Blumenkamp aclara que no tiene nada en contra de nuestra amarillenta compañera de aventuras, pero que bares para tomar cerveza aguada con pizza en promoción hay miles.

Sentarse en la barra

conlleva la responsabilidad

de saber comportarse ante lo

que, para el que está del otro

lado, es un trabajo.

Todos pensamos alguna vez – o más de una- en dejar el trabajo y ponernos un bar en la playa. Guillermo, después de trabajar siete años en dos empresas multinacionales tenía esa idea, pero sin el ingrediente playero. La historia no era muy distinta a la de muchos, pero en su cabeza crecía el plan de dejar todo y ponerse un Martini Bar. La ocurrencia quedó anotada en una servilleta que a su vez quedó perdida dentro de un libro, que un día desempolvó y reencontró. Hoy hace 7 años que existe Doppel.

En este universo todo gira en torno a los tragos e incluso recomiendan que la comida sea la que lo acompañe y no al revés. “Este no es ni un after office ni un bar de levante”, desafía Blumenkamp con una sonrisa. “Aunque – aclara – acá se viene después de la oficina y todos terminan conociendo chicos y chicas”, lo importante parece ser decirle no al estereotipo. “Las tendencias que quieren vendernos las revistas de moda me parecen una boludez”, lanza Blumenkamp decidido a afirmar con mil ejemplos que hay muchas tendencias de coctelería que son un invento vacío en búsqueda de una billetera llena.

Hay que saber elegir nuestro

compañero de bebida, que

no necesariamente tiene

que ser una amistad cercana 

o una pareja, tiene que

saber tomar.

¿Dónde tomar un buen trago?

Una buena clave que se aprende de noche entre bebida y bebida es no pedir lo mismo en todos los bares. Por dos motivos muy convincentes: el primero invita a ampliar el paladar y conocer nuevos sabores, el segundo invita a probar lo que es especialidad de cada bar. En Buenos Aires hay de todo, y eso no es un frase hecha. Cosmopolita y sedienta por la noche, la Ciudad pide a gritos un Martini. Preparamos tres opciones donde tener barra fija.

 Doppelgänger – Garay 500

doppel
Sin temor a equivocarnos podemos decir que es una de las mejores barras de Buenos Aires, por el esmero en la preparación de los tragos, y por el conocimiento a la hora de pensar las combinaciones. De la carta de comida no te pierdas las brusquetas de humus.  La recomendación es que le cuentes al barman que te gusta tomar y él te recomiende un trago a base de esa bebida. Vas a probar tragos que nunca probaste.

878 – Thames 878

878

Desde afuera sólo se ve una puerta de madera que da ingreso al bar. Tiene una barra grande y muchas opciones para beber. La carta de comida es más acotada pero tiene lo necesario para compañar el trago. No te pierdas la hamburguesa de cordero. Ideal para ir con grupos grandes.

Duarte – Araoz 1218

Duarte

Recién mudado a la calle Araoz, el bar ya era antes un clásico de Palermo.  Las jarras son sin duda su punto fuerte si vas en grupo, porque son abundantes, refrescantes y tienen muy buen sabor. Para los hambrientos, la cocina está abierta hasta tarde y ofrece varios tipos de hamburguesas y algunas tapas.

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