Por Diego González – @diegon2001

La palabra Quilombo, según la Real Academia española, tiene un origen africano. En Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, la primera definición sería prostíbulo. En otros lugares “lío, barullo, gresca, desorden” y en Venezuela “lugar apartado y de difícil acceso, andurrial”.

Lo que no dice la RAE es que los quilombos, allá en los tiempos de la colonia, eran las comunidades donde los esclavos se refugiaban. Metidos en el corazón del Brasil, ahí llegaban aquellos que huían de las plantaciones de azúcar, de las fazendas,

Uno de ellos, tal vez el más emblemático, fue el Quilombo de los Palmares. Ubicado en lo que hoy conocemos como Alagoas, fue una comunidad que resistió más de un siglo, entre finales del s XVI y comienzos del s. XVII. Con sus propias reglas, sus propias organizaciones, su forma de gobierno llegó a tener, se dice, 20 mil habitantes.

Dale al play para escuchar la columna en NTD

El Quilombo de Palmares

El Quilombo de Palmares

Hay quienes sostienen que conformaban un reino libre, otros hablan de una república. Como sea, ni lo uno ni lo otro. Se trataba de un quilombo, donde vivían los quilombolas.

El de los Palmares ocupó un área parecida al tamaño de Portugal. Su despegue se dio a mediados del siglo XVII, cuando comienzan las invasiones holandesas en el nordeste brasileño. La guerra desarma las fazendas y el caos facilita las rebeliones de esclavos y la huida al monte para la reorganización.

Tanto los holandeses como los portugueses buscaron destruir los Quilombos, pero la resistencia fue épica. Con armas frágiles, en el cuerpo a cuerpo, los negros derrotaron al menos 24 expediciones.

El personajes que representa hoy aquella resistencia es Zumbí, el último gran jefe de los Palamares. No se sabe con exactitud, pero se estima que Zumbí nació libre en el Palmar, allá por 1655

Descendiente de guerreros negros africanos procedentes de Angola, pocos días después de su nacimiento Zumbí fue secuestrado por una de las expediciones portuguesas. El mito cuenta que el chico fue entregado al jefe de la columna atacante y quien, a su vez, decidió regalarlo al padre Antonio Melo, cura de Porto Calvo. Hay quienes dicen que el padre lo educó, se sorprendió de que aún siendo negro fuera inteligente e incluso la bautizó con nombre cristiano. Lo llamó Francisco.

Pero cuando cumplió 15 años, Francisco rompió. Era 1670, y Zumbí decidió volver a su lugar de origen. En el Palmar ya de muchachito se destacó en el arte de la guerra

Ocho años más tarde, después de sucesivos fracasos militares, el poder portugués buscó conciliar con el quilombo. El gobernador de la Capitanía de Pernambuco buscó al jefe Ganga Zumba y le hizo una oferta de paz. Libertad legal a los esclavos, a cambio de un reconocimiento pleno de la corona. Ganga Zumba aceptó,

Y como era de esperar, pues sino esta columna no tendria sentido, Zumbí no aceptó. Y no solo no firmó la tregua con la corona, sino que también desafió a Ganga Zumba hasta que logró desplazarlo del poder.

Zumbí se convirtió en el nuevo líder del quilombo y la guerra continuó. Para 1693 el nuevo gobernador de Pernambuco, Caetano de Melo e Castro contrató al bandeirante
paulista Domingos Jorge Velho para que lidere una nueva invasión. Sería el ataque definitivo. Para comienzos de febrero del año siguiente el quilombo estaba destruido.

Sin embargo, Zumbí aún estaba libre. Herido había logrado huir. Así permaneció hasta que, según dicen, traicionado por un compañero y ex esclavo, fue sorprendido y murió asesinado en una emboscada el 20 de noviembre de 1695. Según la carta del gobernador de Pernambuco dirigida al rey de Portugal en 1696, la cabeza de Zumbí fue expuesta en la plaza pública de Recife.

Esta sería una versión, la oficial, tal vez la más difundida. Sin embargo, hay otros que dicen que Zumbí nunca fue capturado. Incluso más, sostienen que es inmortal. La leyenda cuenta que Zumbí murió luchando y que, arrinconado, decidió saltar al vacío. El mito dice que Zumbí espera, en el fondo, agazapado, el momento de volver para seguir dando la batalla.

 

Hasta hoy, Zumbí es todo un símbolo en el Brasil. La Capoeria construyó en torno a él una bandera de resistencia. Desde 1995, la fecha de su muerte fue adoptada como día de la Conciencia Negra y es feriado en algunas partes del Brasil.

Comentarios