El 26 de octubre se viene el ballotage en Brasil. A contramano de lo que anunciaron las encuestas, el que competirá con Dilma Rousseff será Aécio Neves y no Marina Silva, que quedó lejos con el 21.3 por ciento en primera vuelta. Ahora la gran incógnita es hacia donde va ese voto, que no es homogéneo.

Si se suman las tres principales candidaturas, uno encuentra más del 96 por ciento del total de los votos válidos. Neves, de la conservadora socialdemocracia, debe seducir a más del 70 por ciento del universo que votó a la ex petista y ex ministra de Lula, Silva. Tarea complicada porque, como ya se comentó, el votante de Marina es muy difícil de describir. Hay sectores conservadores, hay ambientalistas sinceros, hay progresismo urbano escandalizado por la corrupción durante las gestiones del PT, hay petistas desencantados, hay gente del mundo financiero que veía en ella una magnífica oportunidad, hay antipetismo furioso.

Entre todo ese universo, encontramos artistas. Gilberto Gil fue tal vez la sorpresa mayor. A su llegada al poder, Lula lo convocó personalmente para que ocupase el Ministerio de Cultura. Sin ser parte del PT,  Gil ocupó el cargo desde 2003 hasta 2008. Por eso llamó la atención poderosamente que en la primera vuelta fuera él quien compusiera el tema de la campaña de Marina.

A menos de una semana de la primera vuelta, tanto el Partido Socialista Brasileño como REDE – la organización de Silva – anunciaron que apoyarían en el ballotage a Neves. Lo mismo declaró la ex candidata, que dio así un giro respecto de su postura de cara a la segunda vuelta de 2010, cuando eligió la neutralidad.

La pregunta ahora es qué porción de su electorado va a responder a sus ordenes. Gil en esta discusión ya anunció su postura. En segunda vuelta Gilberto apoya a Dilma.

Caetano Veloso es un caso distinto. Un músico influyente que votó en su momento por Lula, pero que después lo acusó de “analfabeto” y “grosero”. Tal fue el escándalo, que su propia madre tuvo que intervenir para que pidiera perdón, cosa que finalmente hizo. Sin embargo, en 2010 votó a Silva, decisión que repitió el pasado 5 de octubre. Ahora, la duda es la que lo vence y en declaraciones radiales el bahiano afirmó que de cara a la segunda vuelta todavía no decidió su voto.

elza lulaEn la entrevista se definió como un «observador independiente» y dijo sentirse molesto por el trato que recibió Silva antes de la primera vuelta. «Recibió agresiones terribles del PT. Fue bajo. Yo entiendo que ella no quiera estar con el PT pero yo personalmente no la sigo, sigo independiente. Ella apoya a Aécio y yo todavía no apoyo ni a Aécio ni a Dilma públicamente, porque sigo observando», reflexionó. Y agregó: «Cuando apoyaba a Marina creía que ganaba Dilma. Y ahora no sé lo que va a pasar. No está tan claro. Mi tendencia es imaginar que quizás sea Dilma la que vaya a ganar, pero no estoy seguro».

Lo de Chico Buarque es distinto. Perteneciente a la intelectualidad de izquierda carioca, apoyó desde un comienzo la candidatura de la presidenta. De hecho, para la  primera vuelta firmó un documento en defensa del PT junto a varios artistas e intelectuales como Leonardo Boff o Elza Soares.

En esta oportunidad, como era de esperar, Chico ratificó su apoyo a Dilma en un video que el propio Lula se encargó de difundir por las redes sociales.