maracanaEl 16 de julio es una fecha importante para los uruguayos. Es que en esa fecha pero allá por 1950 se dieron el gusto de llevar a cabo lo que para muchos fue la mayor hazaña futbolistica de la historia: ganarle la final del Mundial a Brasil en el estadio Maracaná. El gran héroe de esa jornada terminó siendo Alcides Ghiggia marcando un gol que coronó a Uruguay como campeón del mundo. 65 años después en la fecha exacta de la gesta, falleció. Dios no juega a los dados.


 

“Con el adiós que hoy le estamos dando a don Alcides, sin lugar a dudas, estamos despidiendo a quien marcó a fuego la idiosincrasia deportiva y la personalidad de los habitantes del país”, dijo el vicepresidente Raúl Sendic, en el velorio de Alcides. En su discurso, el vicepresidente destacó que Ghiggia fue protagonista de «la mayor epopeya jamás igualada en la historia del fútbol mundial» e hizo hincapié en que el campeón del ’50 «es el más claro ejemplo de que una persona humilde puede transformarse en victoriosa».
La derrota de esa tarde carioca todavía duele en el corazón de los torcedores de la verdeamarela. Su arquero Moacir Barbosa Nascimento se convirtió entonces en el enemigo público número uno del fútbol de los brasileños. Años después, cuando la FIFA ordenó instalar nuevos arcos de hierro, las autoridades del estadio le regalaron los tres palos de madera que fueron la condena del portero.

Además se estrenaron varios documentales y cortos brasileños sobre la tragedia. El siguiente video corresponde a un corto que narra el sueño de un hincha de viajar en el tiempo y alertar al arquero local sobre el tiro que terminó silenciando a los 20 mil asistentes al estadio ese día: la mitad de la población carioca de entonces.

 

En Uruguay este partido es inolvidable. Fue la segunda y última vez que su selección alcanzara un título mundial. El capitán del equipo era Obdulio Varela, encargado de la charla motivacional y autor en el entretiempo de la famosa frase rioplatense «los de afuera son de palo». Él y Alcides Ghiggia, ambos responsables del Maracanazo, son los próceres más grandes de la rica historia futbolística del país oriental.

En 2014, semanas antes de la inauguración de una nueva Copa Mundial en Brasil, se estrenó el documental uruguayo «Maracaná» en el Estadio Nacional de Montevideo. Así describen los directores el argumento del film:

¨Brasileros, cumplí mi palabra construyendo este estadio, cumplan ahora su deber, ganando la copa del mundo ¨. Con estas palabras cerró su discurso el Prefecto de Rio de Janeiro, Mendez de Morais , el día de la final del Campeonato Mundial de Fútbol organizado por Brasil en 1950 apenas cinco años después de terminada la Segunda Guerra Mundial.

Es año de elecciones presidenciales en Brasil y todos los candidatos buscan asociarse al éxito deportivo para fortalecer su campaña. El golero Moacir Barbosa sale al campo de juego como uno de los candidatos a edil más populares de las próximas elecciones y, como el resto del seleccionado brasilero, lleva debajo de su indumentaria una casaca que reza BRASIL CAMPEAO.

En el otro vestuario el capitán uruguayo Obdulio Varela se prepara para guiar a su selección hacia un enfrentamiento que quedaría por siempre en la memoria del fútbol. Unos meses antes -él mismo -encabezó la huelga general de jugadores, esta etapa sería germinal de un grupo humano que encontraría en la figura de su capitán un líder capaz de unificar al equipo y conducirlo a la victoria. Entre ellos se encuentra el joven debutante Alcides Ghiggia quien 78 minutos más tarde protagonizaría la tragedia y la hazaña más grande que el fútbol pueda contar.

Maracaná es una metáfora sobre la manipulación de los pueblos a través del deporte y la voluntad de los individuos intentando dignificarse más allá de las fuerzas externas que lo doblegan.

«Maracaná» fue vista por miles de uruguayos y ahora puede verse en todo el mundo a través de Netflix. El trailer la ofrece de esta manera:

 

65 años después del Maracanazo